Hay calles que, por unas horas, dejan de ser simplemente calles. Se convierten en un punto de encuentro, en un símbolo y hasta en una postal de una ciudad. Eso ocurre por estos días en Vera Peñaloza al 500, en barrio Jardín, donde el celeste y blanco se adueñó de cada rincón y convirtió a la cuadra en una de las más llamativas de Rafaela.
En la previa de la final del Mundial, RAFAELA NOTICIAS recorrió el lugar y encontró mucho más que banderas. Encontró vecinos que trabajan juntos, familias que comparten una misma pasión y chicos y grandes que esperan el partido con la ilusión intacta.
Las protagonistas son cuatro enormes banderas argentinas que cruzan de vereda a vereda y reciben a quienes llegan al barrio. No aparecieron de un día para otro. Fueron confeccionadas por un grupo de vecinos que comenzó a prepararlas desde los primeros partidos del torneo.
"Compramos las telas, nos ayudaron a coserlas y uno de los chicos de la barra de Atlético fue el encargado de pintarlas", contó Diego, uno de los impulsores de la iniciativa.
Pero el trabajo no terminó ahí. En cada encuentro de la Selección las banderas fueron colocadas y retiradas una vez finalizado el partido. Una rutina que terminó convirtiéndose en una verdadera cábala.
"Las ponemos en cada partido y a la noche las sacamos. Pase lo que pase, con viento o lluvia, siempre hacemos lo mismo", explicó.
La distribución tampoco fue casual. Cada bandera fue colocada estratégicamente para que quienes ingresan por la cuadra las descubran de a poco, generando un efecto que sorprende a vecinos y visitantes.
Entre ellas hay una dedicada que ya se ganó la atención de todos: una bandera con las cuatro estrellas y la palabra "Cargando...". La instalaron antes del partido frente a Inglaterra y, desde entonces, aseguran entre risas que dejó de ser "mufa".
Un barrio que se contagió
La iniciativa rápidamente se extendió al resto de la cuadra. Varias viviendas lucen alguna bandera argentina en ventanas, vehículos o frentes.
"Todo el barrio puso su banderita. Nadie se puede quejar porque esto es para levantar el ánimo de todos", resumieron los vecinos.
Durante toda la jornada no dejaron de llegar personas para sacar fotos, filmar videos y conocer la famosa cuadra que comenzó a circular por redes sociales.
"Viene gente de toda Rafaela a verla", comentó uno de los residentes mientras observaba cómo los autos disminuían la velocidad para mirar el decorado.
También hubo movimiento en los comercios
La fiebre mundialista también se sintió en los negocios de la zona. Uno de los locales de la cuadra prácticamente agotó su stock de banderas, camisetas y artículos de la Selección.
Sus responsables contaron que las ventas fueron sostenidas durante todo el Mundial y que en la última semana la demanda volvió a crecer.
"Nos volvieron a llegar banderas hace pocos días y prácticamente se vendieron todas. Quedan algunas de las más chicas", explicaron.
La ilusión intacta
Como en cualquier charla entre argentinos antes de una final, tampoco faltaron los pronósticos.
"Ganamos 2 a 0."
"Yo digo 3 a 1."
"Hoy salimos campeones otra vez."
Las apuestas se mezclaban con las sonrisas y con un plan que parecía repetirse en cada conversación: una vez terminado el partido, si Argentina vuelve a levantar la copa, todos irán al centro para festejar.
Las banderas, en cambio, permanecerán colgadas. "Es para la gente", respondieron cuando les preguntaron si también las llevarían a la caravana.
Porque más allá del resultado, en esta cuadra de barrio Jardín ya consiguieron algo difícil de lograr: transformar una simple cuadra en un punto de encuentro, donde la pasión por la camiseta une a vecinos, comerciantes y familias enteras bajo un mismo deseo.
Y mientras la pelota todavía no empezó a rodar, en Vera Peñaloza al 500 ya se juega otro partido: el de la ilusión compartida de todo un barrio que espera volver a escribir una página más de la historia grande del fútbol argentino.