Aunque todavía no se conocen mayores detalles de la propuesta que el ministro de Economía Axel Kicillof llevará a Francia para acercar posiciones con el Club de París, el anuncio del viaje y la consiguiente reapertura de las negociaciones con los países acreedores fueron bien recibidos por parte del empresariado, para quienes un desenlace positivo permitirá facilitar vías de acceso al financiamiento externo a menores costos, entre otros aspectos.
"Ojalá tengan éxito, la negociación con el Club de París me parece algo muy importante, en este momento donde hay tanta incertidumbre y las cosas están un poco complicadas. Es dar una señal de que se están buscando soluciones prácticas. Yo lo veo positivo y le deseo el mayor de los éxitos. Todo lo que yo podría hacer para acompañar lo haría", expresó el presidente de la Unión Industrial Argentina Héctor Méndez ante una consulta de Tiempo Argentino.
En la misma línea se expresó José Urtubey, vicepresidente segundo de la UIA y directivo de Ingenio Ledesma. "Todo lo que tenga que ver con alcanzar acuerdos para integrarnos internacionalmente en lo que hace al mundo financiero es positivo. Siempre que la Argentina busque en primer término honrar sus deudas y en segundo lugar insertarse internacionalmente los impactos en el mediano y largo plazo serán sin duda favorables", señaló el industrial.
Por su parte, el titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) Carlos de la Vega indicó que la iniciativa había sido anticipada días antes por el jefe de Gabinete Jorge Capitanich, durante una audiencia en Casa de Gobierno. "Me pareció una medida oportuna y apropiada. Resulta muy conveniente que la Argentina se reinserte en el mundo de las finanzas internacionales para bajar las tasas de interés a la hora de pedir créditos", afirmó De la Vega. Asimismo, el empresario explicó que una negociación exitosa con el Club de París "abre las puertas al financiamiento de las empresas que quieran hacer inversiones en la Argentina, que podrán endeudarse a tasas internacionales y no las sobretasas que se están presentando ahora". En este sentido, agregó que algunas empresas internacionales "no están dispuestas a hacer inversiones si no arreglamos con el Club de París, ese es uno de los objetivos, ojalá salga bien", al tiempo que sugirió la necesidad de que el esquema de pago incluya "plazos extendidos".
Otro de los hombres de negocios que dio su visto bueno a la iniciativa fue Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), quien destacó el impacto favorable en materia de obras públicas. "Es una noticia extraordinaria, desde la cámara venimos sosteniendo que para continuar con el desarrollo en materia de obras de infraestructura es necesario volver a los mercados de deudas, me parece extraordinario y sumamente auspicioso que se pueda arreglar con el Club de París”, ponderó Weiss.
Según se anunció oficialmente, Kicillof partirá hoy a Francia y el lunes se reunirá en París con representantes de los países acreedores, regresando en forma inmediata después del encuentro. El titular del Palacio de Hacienda estará acompañado por el secretario de Finanzas, Pablo López, el ex ministro de Economía y actual embajador ante la Unión Europea Hernán Lorenzino –a cargo de la Unidad Ejecutora de la Reestructuración de Deuda Pública– y Adrián Cosentino, ex secretario de Finanzas. Desde el gobierno subrayaron que viajan los principales referentes del área como señal de que existe una firme intención de avanzar en un acuerdo con los acreedores. «
Los plazos de pago y el FMI
Argentina adeuda a los países que integran el Club de París un total de 6500 millones de dólares en capital, compromisos que trepan a más de 9000 millones si se le suman los intereses en mora desde 2001. "La intención es mantener un primer contacto y mostrar una seria voluntad de intentar buscar un acuerdo, tal como se avanzó con el CIADI, y con el tema de Repsol", aseguraron fuentes de la cartera económica.
En octubre pasado, el gobierno completó el pago de los acuerdos logrados con empresas que tenían laudos ante los tribunales internacionales del CIADI. Ese acuerdo incluía, entre otras cuestiones, el pago con bonos y una quita sobre el capital de la deuda. Según trascendió, los principales obstáculos de la negociación con el Club de París tienen que ver con los plazos de pago: mientras los acreedores buscan que este sea de 18 meses como máximo, el gobierno planea un cronograma de hasta diez años, con la utilización de bonos. El Club de París considera que si el país no ofrece un plazo corto debe intervenir el FMI como agente de monitoreo del desembolso.