Esta mañana se desarrolló una charla virtual, organizada por la Sociedad Rural de Rafaela, a través del Grupo de Ayuda a Mujeres Agropecuaria, en su 25º aniversario.
La charla sobre “Oportunidades para el desarrollo forestal en Santa Fe”, estuvo a cargo de la secretaria de Agroalimentos del Ministerio de la Producción de Santa Fe, Ing. Agr. Marcela Candioti.
Con un importante número de personas conectadas, se consiguió difundir la idea que desde la provincia se viene trabajando, para la promoción de la forestación en el territorio provincial.
“En Santa Fe tenemos ventajas respecto a las condiciones agroecológicas, con una diversidad de climas y suelos”, explicó la funcionaria detallando que la provincia hay unas 15 mil hectáreas de bosques forestados, que permiten trazar estrategias de oportunidad, las cuales se combinan con 1,8 millones de hectáreas de bosque nativo remanente y serían 11 millones de hectáreas en las que se podrían complementar la actividad forestal con las productivas actuales. La intención no es hacer de los mejores suelos para producir alimentos un gran bosque maderero, sino poder combinar una mayor forestación con la agricultura, la ganadería, la apicultura y demás actividades económico-productivas.
En el departamento Castellanos “no hay bosque nativo significativo, por lo tanto hay oportunidades y desafíos, por condiciones agroecológicas, la calidad de los suelos, por la cultura de trabajo de su gente y la tradición agropecuaria”, destacó.
“Forestar en Santa Fe tiene un marco normativo vigente que promueve la actividad y se combina con la industria maderera que tiene una necesidad de cercanía con la materia prima”, se adelantó.
Candioti explicó con detalle que “está probada la implantación de cortinas de árboles, en forma lineal, con una correcta elección de especies, con un efecto muy importante que brindan al área respecto a la circulación de los vientos”, pero también protegen los cultivos y construcciones, generan un microclima, mejores condiciones en cuanto a una implantación que se haga en línea perpendicular a la dirección del viento predominante.
“Es muy importante para los espacios de transición en los periurbanos, incluso asociados a los suelos de una aptitud y calidad muy alta, que permiten especies de calidad mayor”, como una manera más de proteger los espacios habitables y productivos.
La ingeniera Candioti manifestó que “la propuesta que hacemos desde la mirada forestal es que se tienen que incluir en las cortinas varias especies y que sean multipropósito, para el uso de madera, de frutales, combinarlo con la actividad apícola, para que la barrera sea de protección visual, auditiva, que retengan polvo e incluso las derivas en relación con las posibles consecuencias que puedan ocurrir en caso de no ajustarse a las buenas prácticas agrícolas con los fitosanitarios”. Así los árboles son “la última barrera para evitar el impacto de las áreas que se intentan proteger”.
Agregó que “las cortinas multiestrato y multipropósito son una herramienta fundamental”.
Una buena opción
Durante la charla se destacó que “los árboles son muchísimo más que sombra, porque aportan diferentes bienes como frutos, maderas, resinas, pasta para papel, e incluso aportan a la construcción sustentable con base de madera y asociado a la eficiencia energética”.
Los árboles en una cortina forestal aportan al bienestar animal, con sombra, espacio para el descanso y repercuten en una mejora de índices reproductivos, mayor rumia e incluso generan índices positivos en la producción de forraje.
En la combinación de sistemas silvopastoriles y forestoganaderos pueden generar la certificación de carne con carbono libre, que es algo que ya demandan algunos mercados.
“Están comprobados los efectos positivos del árbol en relación con la producción agrícola tradicional, con mayor disponibilidad de humedad durante los ciclos productivos, entre otros, con un balance en el área total altamente positivo”, sostuvo la funcionaria. En zonas de gran calidad de suelo, la producción de alimentos es fundamental y es por eso que no se debe reemplazar por espacios netamente forestales, sino que se debe complementar para mejorar la explotación del suelo y el ambiente.
Del mismo modo, Candioti recorrió el arco legal en el que se basa esta promoción de la implantación de árboles en campos, pero también en las ciudades. Teniendo en cuenta que para las nuevas urbanizaciones se deforesta por completo cada sector, algo que se ve con claridad en Rafaela y las localidades vecinas en las que se extiende el área urbana.
Ley de Bosques Nativos, es de carácter nacional y aporta una reglamentación forestal, que regula las inversiones y preserva espacios protegidos, por sobre los intereses comerciales.
Ley de Inversiones en Bosques Cultivados, promueve las inversiones en plantaciones para una oferta mayor de madera y un posterior agregado de valor en procesos industriales.
En Santa Fe está vigente la Ley del Arbol, que establece obligaciones y lineamientos para el arbolado público y privado. Sancionada en la provincia a fines de 2018, se reglamentó un año después y depende del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático. Establece una política ambiental sobre la base del reconocimiento del ecosistema, del árbol como servicio público, tanto en ámbitos comunes como privados.
Obliga a forestar un porcentaje mínimo de las parcelas productivas, entre el 0,3 y el 1,2 por ciento de las superficies, en un plazo de cinco años, tiempo que aún no está en marcha. “Al momento no se exige el cumplimiento de la ley, pero eso no quita que los productores puedan avanzar con la forestación”, se explicó y en este sentido trabaja, por ejemplo, la Cooperativa Guillermo Lehmann, con un programa de promoción y venta de diferentes especies, que a esta altura del año están siendo entregadas con destino a los campos de una amplia región.
La Ley también crea la Red Provincial de Viveros Forestales, que administra el Ministerio de la Producción. Prevé bonificaciones en impuestos provinciales y un fondo aún no presupuestado para la implantación y disponibilidad de ejemplares. “Se viene haciendo una puesta en valor de los viveros, tanto públicos, de organizaciones y los privados”, señaló Candioti.
En los dos viveros provinciales, de Vera y Recreo, se producen especies arbóreas y arbustivas que se pueden comprar ejemplares y los productores agropecuarios acceden a descuentos en sus adquisiciones.
Puede que este tipo de iniciativas motiven a una recuperación del que fuera el Vivero Municipal de Rafaela, cerrado hace años y que sería fundamental para disponer de árboles, arbustos y plantas para el uso local, tanto del propio estado rafaelino, como para acercar especies a los vecinos.
La intención de la provincia es proteger el bosque nativo, promover la forestación con destino comercial, mejorar la plantación de árboles en las ciudades y generar cortinas forestales en los campos, que permitan una mejora en el medioambiente y produzcan ventajas positivas en las actividades agrícola-ganaderas que identifican a Santa Fe.