Sorpresivamente se emitió un bono a 100 años, se trata de patear lejos la deuda, por un lado, mientras que, por otro, se atoran los vencimientos de las lebac a 30 días.
Veamos ambas situaciones, empezando por la más rimbombante, pero menos delicada a sentir de los mercados financieros. Suena fuerte, emitir un bono a pagar en 100 años. Me imagino en el campito donde jugaba de niño y pedirle prestada la pelota a un compinche y decirle, te la devuelvo en 100 años. La respuesta hubiera sido, sin dudas, ni loco te la presto tanto tiempo, ni que me des un chocolate junto.
Sin embargo, Argentina colocó la deuda a 100 años a tasa razonable en dólares, 7,125%. Y venía con el chocolate del campito, es decir, se colocó bajo la par, esto es, se pagó menos por el bono de lo que vale de manera nominal (el bono vale $100 y se pagó $90) y situación que termina dando un rendimiento del 7,90% al que lo adquiere en el momento del lanzamiento.
El horizonte de 100 años parece lejano, cinco o seis generaciones, da lugar a que muchos digan que locura endeudarnos a tan largo plazo. Mientras que los del otro lado manifiesten, pero que gran confianza tienen en el gobierno actual para prestar a tanto plazo, máxime si tenemos en cuenta que los interesados fueron más del triple de la cantidad ofrecida.
En realidad, es un bono irrelevante, que se emitió con destino a publicitar que somos un país al que se le presta a 100 años. El monto emitido, no alcanza al 5% de las lebac actuales y que tienen un plazo muy corto, van desde 28 a 273 días máximo.
Los Bonos y las Lebac, son herramientas distintas, emitidas por entidades diferentes, como son el BCRA y el Tesoro, en este caso, en monedas diferentes y con funciones diferentes, aunque ambas son instrumentos de deuda. Como ya explicamos en artículos anteriores las lebac tienen por objetivo disciplinar la base monetaria, para combatir la inflación y los bonos buscan financiar el déficit del estado. Entonces si se financia el déficit, el dinero captado por los bonos, vuelve al mercado monetario con el pago del gasto público.
Lo que preocupa es que cada 30 días, vencen en lebac el equivalente al 70% del total de la base monetaria. Situación que genera presión en cada vencimiento, especialmente en un año de incertidumbre electoral. Esa presión no solo afecta la tasa de interés, sino que puede presionar el tipo de cambio, si el inversor en lugar de renovar se dolariza. El BCRA debe ir buscando reordenar los vencimientos, llevando a los inversores a plazos más largos, para lo cual deberá buscar que las tasas de largo plazo sean más tentadoras que las de corto.
A pesar de lo dicho en el párrafo anterior, no vemos que el tipo de cambio tenga lugar para crecer en el corto plazo, más allá de situaciones puntuales como las vividas con la crisis de Brasil y la decisión de no calificar a Argentina como mercado emergente. El dólar no subirá, porque la deuda que el Estado toma en dicha moneda se cambia a pesos para financiar el gasto, porque estamos en plena liquidación de los agrodólares y porque este mes vencen aguinaldos y se producirá desahorro, realizado en esa moneda, para hacer frente al mismo.
La economía de real, la industria, los servicios y el comercio Rafaelino están sufriendo. Pero las políticas monetarias van por el buen camino, disciplinando el tipo de cambio y la inflación, aunque tardemos en olvidar a los heterodoxos con patillas del gobierno anterior, 30 días y 100 años.