Nelly Zárate de 52 años, directora de la Escuela Primaria N° 475 Bernardino Rivadavia de nuestra ciudad, fue hallada muerta por su madre en horas de la tarde del sábado 9 de abril, en momentos en que arribó al domicilio de la misma en Ernesto Salva al 1800.
Carlos Vottero Fiscal de la causa fue quien debió cuidar la escena del crimen y en primera instancia descartó un hecho de robo seguido de muerte debido al gran ensañamiento hacia la mujer.
Desnuda en su habitación, sobre la cama, en ropa interior y rodeada de sangre, así fue encontrada Nelly el 9 de abril de 2016. Un día lluvioso, muy oscuro y frío que ayudaron a que no haya testigos del hecho y la investigación se torne aún más cuesta arriba. Pero esto no fue lo único que entorpeció la investigación, sino que las cámaras cercanas ofrecieron solo imágenes confusas y con muy poca claridad, sumado a la reticencia del entorno de la víctima al momento de colaborar con la Fiscalía.
Perfil genético del asesino:
El meticuloso trabajo del fiscal de la causa, Dr. Carlos Vottero, en preservar la escena del crimen por 60 días y tomar muestras de pelos, sangre, células epiteliales, entre otras, encontradas en el lugar, daba su primer fruto importante. Los resultados de dichas muestras, confirmaron la presencia de una persona de sexo masculino en el momento del crimen de Nelly Zárate. Esto se conoció debido a que el laboratorio pudo dilucidar el perfil genético del homicida. Con este dato en la mano, el fiscal deberá cotejar el ADN obtenido con el de las muestras que ya tiene en su poder (se habían sacado a personas cercanas a Nelly), más las de otras personas que Vottero considere sospechosas.
Los datos seguros
Lo que sí ya se encuentra corroborado en lel caso, es que esa fría y lluviosa tarde de abril, un vecino escuchó: "Nelly te vengo o venimos a visitar". La no alteración del perro de la víctima y el hecho de que la maestra haya abierto la puerta sin problemas, muestra a las claras que el victimario era una persona conocida por ella. El fiscal tiene en claro el mecanismo del asesinato, que no fue por arma blanca ni de fuego, sino a golpes. Las cámaras que hay en la zona poco aportaron, ya que solamente se ve una mancha irreconocible que entra y sale de la casa en cuestión. El celular de Nelly nunca apareció luego del asesinato, ni siquiera con el rastreo tecnológico que se realiza en estos casos. Y lo ya dicho: pocos testimonios, pocas personas (por no decir ninguna) con ganas de hablar. . El asesino dejó su marca, su sello, su ADN en la escena del crimen. Trató de ocultarlo, pero la justicia lo encontró.
Más allá de una gran cantidad de dudas y de hipótesis hoy a dos años de la muerte de Nelly, su asesino sigue libre