Con apenas 21 años, Abril Okon ya construyó un camino que la llevó desde las instalaciones del Club Rafaelino de Atletismo y Servicios (CRAS) hasta las pistas universitarias de Estados Unidos. La atleta rafaelina, que se destaca en salto en alto y heptatlón, se encuentra de visita en la ciudad antes de regresar a Texas, donde estudia Kinesiología gracias a una beca deportiva.
“Allá estoy estudiando Kinesiología y me becaron, entonces puedo hacer deporte, así que lo llevo a la par”, contó. En la universidad compite tanto en pruebas combinadas como en salto en alto, disciplinas que también continúa desarrollando cuando vuelve a Argentina.
La oportunidad de emigrar surgió de manera inesperada. “Me escribió una agencia para una beca. Al principio dije que no, pero después, hablando con mis papás, entendimos que era una oportunidad y decidimos ir”, recordó. Tras comenzar en una división menor, logró destacarse y alcanzar los campeonatos nacionales universitarios, lo que le permitió dar el salto a una institución de mayor nivel competitivo.
Sobre la experiencia deportiva en Estados Unidos, explicó que el sistema universitario funciona a través de divisiones y rankings que determinan las clasificaciones a los torneos nacionales. “El nivel es muy alto. En los nacionales hay pocos estadounidenses y muchos atletas de otros países. Se podría decir que es un nivel casi mundialista”, afirmó.
Durante su estadía en Rafaela, Okon aprovechará para entrenar en el club donde dio sus primeros pasos y preparar sus próximos compromisos. Entre ellos aparecen el Campeonato Nacional de Mayores, que se disputará en Rosario, y la posibilidad de competir en el Sudamericano U23 que se realizará en Santa Fe. “La idea es poder competir en el Nacional de Mayores y después en el Sudamericano, si se da la posibilidad”, señaló.
Sin embargo, la atleta también aprovechó para visibilizar las dificultades que enfrentó durante gran parte de su carrera. Recordó que en sus inicios entrenaban con infraestructura limitada e incluso sin iluminación. “Hubo un tiempo que entrenábamos a oscuras porque nos habían robado los cables. Había que venir con la linterna del teléfono para poder entrenar”, relató.
En ese sentido, cuestionó la falta de acompañamiento oficial. “Yo no recibo absolutamente nada del Estado, no estoy becada ni recibo apoyo. Cuando tuve que viajar a Colombia el año pasado recibí ayuda de la Provincia, pero recién cuando la situación se había hecho muy conocida”, expresó. Y agregó: “Hasta que no se hace viral o muy visible, no aparecen, y eso también molesta”.
Más allá de las dificultades, Okon mantiene intactas sus aspiraciones deportivas. Los próximos Juegos Odesur, los Juegos Panamericanos y hasta una eventual participación olímpica aparecen en el horizonte. “Uno siempre aspira a lo máximo posible. Los Panamericanos y los Juegos Olímpicos siempre están en la mira. Si se dan, se dan; y si no, seguiremos trabajando”, aseguró.
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