Como hemos expuesto en columnas anteriores, este modelo económico posee como una de sus premisas, que las tasas de interés estarán siempre por encima de la inflación. Además, el Estado Nacional toma préstamos en el exterior y emite moneda para cubrir las cuentas públicas. Por su parte el BCRA rescata ese circulante para evitar que se traslade a los precios, utilizando para ello la herramienta de las Lebcas. Como esta situación es repetitiva en el tiempo y el monto de Lebac crece mes a mes, así como la tasa de interés ofrecida de manera de hacer tentadora la oferta de dicha letra, hoy la misma se acerca al 29%.
De lo expuesto se desprende que cualquier negocio productivo tiene que rendir más del 30% para ser evaluado, ya que, si la rentabilidad del negocio propuesto es menor, los actores económicos preferirán invertir en Lebac, con menor riesgo y menor plazo de recupero del capital. En otras palabras, el Estado es hoy el principal competidor en el mercado de préstamos.
Frente a este panorama debemos buscar una herramienta que nos permita financiar aquel proyecto productivo que tengamos. Es criollo sería conseguir los fondos para, por ejemplo, ampliar el lavadero de autos con un nuevo galpón, comprar los helados para tener disponible en la despensa o quiosco ahora que se inicia la temporada estival o para el destino que cada rafaelino desee darle.
Esta herramienta de autofinanciamiento se llama Provisión y consiste, al igual que el préstamo, en tener que “pagar” mes a mes, o semana a semana, según el flujo de ingresos que tengamos, una suma fija. A esta suma fija la llamaremos Imposición. Pero a diferencia del préstamo en el cual recibo los fondos primero y luego pago en distintos períodos con una compensación por el adelanto del dinero llamada tasa de interés, en la autofinanciación voy realizando imposiciones, mes a mes (o semana a semana) las cuales depositaré en una entidad financiera con el propósito de obtener al cabo de un período la suma pretendida más los intereses correspondientes.
Ejemplificando, si deseo ir a ver a mi cantante favorito que se presenta en Bs. As. en el mes de marzo y ese proyecto demandaría hoy $1000 (viaje, entrada, estadía, etc.), debería realizar imposiciones de $200 por el plazo de 5 períodos y al finalizar las mismas obtendría el capital invertido más los intereses por el depósito de los mismos. Estos intereses son los que cubrirán las subas de precio que podría tener el proyecto encarado.
Este sistema funciona correctamente en este modelo económico con tasas de interés pasivas por encima de la inflación. Demás está contarles que también deberán tener la conducta de constituir las imposiciones cada mes, de la misma manera que cubrirían las cuotas de un préstamo sacado contra una entidad financiera.
Ahora que tienen una herramienta para llevar adelante sus proyectos, solo resta que calculen cual es el menor plazo en que pueden lograr la suma que necesitan y armar su flujo de imposiciones. ¡Exitos y buena salud financiera!
#buenasaludfinanciera @elcontadorb