En un procedimiento coordinado entre la Policía de Santa fe y sus pares de la provincia de Córdoba, durante la madrugada de éste martes en la ciudad de Frontera, se logró la detención de un hombre de 52 años, presuntamente involucrado en el salvaje ataque del que fue víctima una mujer de 93 años.
De acuerdo a la información con la que se cuenta, el pasado sábado, Milka Roasenda, de 93 años, una vecina de barrio Catedral de la ciudad de San Francisco, fue sorprendida por delincuentes, que le propinaron una brutal golpiza.
Producto de la salvaje agresión, la mujer acabó con una fuerte lesión en la cabeza y múltiples costillas fracturadas. Debió ser internada de urgencia en la Unidad de Terapia Intensiva de la Clínica de Especialidades "Enrique J. Carrá", donde todavía se encuentra en estado reservado.
La investigación que lleva adelante el fiscal de Delitos Complejos Bernardo Alberione permitió establecer que uno de los probables autores residía en la ciudad de Frontera.
Tras pedir colaboración a la Justicia santafesina, la División Investigaciones de la Departamental San Justo de San Francisco, con colaboración de la Agencia de Investigación Criminal delegación Frontera y del Grupo de Operaciones Tácticas de Rafaela, allanaron una finca de Calle 66 al 300 en la vecina ciudad. Allí, detuvieron a un hombre de 52 años y, además, secuestraron un revólver calibre 22.
"No entendemos porqué tanto ensañamiento con una persona mayor e indefensa", dijo el sacerdote Gabriel Ghione, al referirse en diálogo con medios de la ciudad de San Francisco al violento intento de robo que sufrió su abuela cerca de las 20 del sábado 2 de enero.
"No tengo un real conocimiento de cómo ocurrió todo pero si sé que ella les abrió la puerta bajo alguna excusa y de este modo lograron entrar", relató el cura.
Ghione cree que la golpiza fue porque los malhechores no hallaron nada de lo que buscaban en la vivienda. "No entendemos porqué la golpearon tan cruelmente, ella no tenía nada de valor en la casa, salvo algunos recuerdos que tienen un valor afectivo muy grande, pero dinero no había porque en este tiempo de pandemia soy quien le administra el dinero, le hacía los mandados, le pagaba los servicios, por eso no necesitaba contar con plata en la casa, además, lo hacía por precaución para resguardarla de cualquier daño".