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Es hora de gobernar Rafaela sin condicionamientos

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¿Cómo llegamos a esta situación tan descontrolada de inseguridad? ¿En qué momento nos acostumbramos a que es natural vivir con miedo al robo? ¿Qué ciudad le proponemos a nuestros hijos?En las últimas tres décadas, el justicialismo gobernó Rafaela. En la Provincia estuvo en gestión 18 años y 24 en la Nación. No obstante, siempre encuentra un chivo expiatorio para que los fracasos sean de otros y los éxitos, propios. En 30 años no lograron tener la visión para trabajar por la seguridad de los rafaelinos, sólo reclamos claramente políticos que buscaban dos cosas: la primera, quedar indemnes de su responsabilidad por la falta de gestión y la segunda, que su líder político llegara, por fin, a la casa Gris.No es extraño entonces que estos últimos años nuestro Intendente haya realizado airados reclamos al Gobernador anterior, pidiendo más policías, que cuando eran enviados nunca eran suficientes. Tampoco sorprende que haya solicitado al Concejo Municipal la aprobación de la emergencia en seguridad para acortar tiempos administrativos, con resultados nulos, que transforman a esa declaración en simbólica, sin rendición de cuentas de las facultades otorgadas ni acciones concretas llevadas a cabo.En su rol de candidato en la elección de 2019, pudimos ver a nuestro Intendente encabezar firmemente junto a sus funcionarios municipales, marchas reclamando seguridad. Pero ese espíritu de liderazgo ciudadano, le duró poco. Tras los graves hechos acaecidos en el mes de diciembre, dónde dos jóvenes rafaelinos perdieron la vida en hechos de inseguridad, en las marchas realizadas, se pudo observar a un Intendente oculto, sin que él ni sus funcionarios acompañaran las demandas ciudadanas.Hoy, luego que egresaran 480 nuevos efectivos policiales en la provincia, nuestro Gobernador ha decidido no enviar ni un solo policía a Rafaela. Así es, NINGUNO.Ante ello, esperamos que el Intendente Castellano siga pidiendo los 150 policías que Rafaela necesita con el mismo énfasis político que lo hacía hace unos meses. Caso contrario, se transformará en un mero delegado municipal, que busca la protección de su mentor político por sobre los intereses de la comunidad que representa. Es la hora de gobernar Rafaela sin condicionamientos y pensando en todos.

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