La producción de ensilaje de maíz es un componente clave en la alimentación del ganado, especialmente en el sector lechero y ganadero, como sucede en la mayoría de los establecimientos de la región Rafaela. Sin embargo, en la campaña 2023/24, los rendimientos y la calidad del ensilaje se vieron afectados por la presencia de Dalbulus maidis, conocida como chicharrita del maíz, un insecto vector del achaparramiento.
Un trabajo realizado por los profesionales Ainalén Carassain, Pablo Roskopf; María Lorena Iacopini; Federico Massoni y Natalia Gareis, de la Estación Experimental Rafaela del INTA, aborda esa problemática.
El maíz es esencial en la dieta de los sistemas productivos animales, pero la campaña 2023/24 enfrentó desafíos críticos debido al achaparramiento causado por Dalbulus maidis, nombre científico de la chicharrita. El informe del INTA Rafaela analiza cómo dos estrategias de manejo impactaron en el rendimiento y la calidad del silaje en un contexto de condiciones climáticas adversas. Y hubo hallazgos clave:
- La chicharrita no solo afecta el rendimiento, sino también la calidad del silaje.
- Decisiones de manejo como el tiempo de picado y almacenamiento influyen en la calidad final.
La incorporación de tierra y los problemas de fermentación pueden impactar negativamente en la salud animal.
Condiciones climáticas y proliferación de la plaga
El desarrollo de la chicarita está determinado por factores climáticos. En la zona central de Santa Fe, donde se ubica la EEA INTA Rafaela, el invierno 2023 presentó condiciones favorables para la supervivencia del insecto debido a temperaturas moderadas y escaso número de heladas. Esto facilitó su reproducción y propagación en los cultivos de maíz durante el verano.
En los ensayos realizados en la estación experimental, se registró un promedio de 8 adultos por planta desde los estadios iniciales del cultivo, lo que propició la transmisión de patógenos asociados al achaparramiento del maíz.
Efectos en el cultivo y en la calidad del ensilaje
La enfermedad causada por la chicharrita impactó de manera significativa en el rendimiento y la composición del maíz ensilado. Entre los principales daños observados en los cultivos afectados se incluyen:
- Enanismo y debilitamiento generalizado de las plantas.
- Reducción en la formación de granos, afectando el contenido de almidón en el ensilaje.
- Acumulación de humedad en los tallos, favoreciendo fermentaciones inadecuadas.
- Mayor presencia de melado, promoviendo el desarrollo de fumaginas que reducen la fotosíntesis.
Los análisis de calidad de los silajes mostraron diferencias significativas. El material ensilado con retraso presentó una mayor proporción de fibra, menor digestibilidad y alto contenido de cenizas, lo que sugiere una mayor contaminación con la tierra. Además, el proceso fermentativo resultó ineficiente, con signos de actividad microbiana no deseada.
Uno de los principales problemas detectados en el ensilaje proveniente de plantas afectadas fue la presencia de micotoxinas. La mala fermentación y el deterioro del material ensilado facilitan el desarrollo de hongos de toxinas como aflatoxinas, fumonisinas y zearalenona. Estas sustancias pueden afectar el rendimiento productivo del ganado y representar un riesgo para la salud animal y humana.
Consideraciones para mitigar los efectos del achaparramiento
El monitoreo temprano del cultivo y la adopción de estrategias de manejo adecuadas son claves para minimizar los efectos de D. maidis en la producción de silajes. Entre las medidas recomendadas se encuentran:
- Realizar monitoreos frecuentes para detectar la presencia del insecto en estadios iniciales del cultivo.
- Implementar medidas de control en caso de alta densidad poblacional de la plaga.
- Definir estrategias de ensilado oportunas para evitar pérdidas en la calidad del forraje.
- Evaluar la presencia de micotoxinas en el ensilaje antes de su suministro al ganado.