Opinión

Kischnerismo y Ética

Bueno. Hablemos. Que problema hay. Pongo los pies en el barro, como Monteagudo y Nicolás Rodríguez Peña.
Empiezo con una constatación. En general ?los indignaditos? son los tilinguitos del campo liberal.
Entonces abro el diálogo con una preguntita:

¿Habrán tenido mucha ética los dirigentes de la república liberal oligárquica a los que denunció Hipólito Irigoyen en un discurso legendario, memorable, como un régimen que incurrió ?en lo político en todas las transgresiones, en lo económico en todas los desaciertos y en lo administrativo en todas las irregularidades?
Podríamos hablar, para comparar, de la ética de la década infame (1930/1943). Podríamos hablar de la ética de Rivadavia y de sus amigotes endeudándonos a cambio de nada con la Baring Brothers inglesa.

Podríamos hablar de la ética de los Anchorena (¡qué ética la de los Anchorena!), de los Pereyra Iraola, de los Alzaga Unzué, los Leloir, de los Martinez de Hoz con sus dos millones de hectáreas y demás apellidos célebres apropiándose de todas las tierras de la provincia de Buenos Aires. Podríamos hablar de la ética de los Acevedo y los Martinez de Hoz, dueños de Acindar, a cuyo capital ayudaron todos los argentinos con cien mil favores y cien mil subsidios y cien mil promociones para que después los señoritos se la vendan a los extranjeros y se queden con todo el producido ¡eso sí! para ellos solitos. Podríamos hablar de la ética de Ataliva Roca, el hermano del general Roca, cuya ética era tan pero tan elevada que en su época se inventó, para matarse de risa, la palabra ?atalivar? como sinónimo de coimear. Podríamos hablar de la ética de los políticos argentinos de los años 1940, coimeados de punta a punta, ¡todos eh!, el 100%, por los ingleses dueños de la CADE (la Compañía Argentina de Electricidad), para que les renueven la concesión (ver informe de la Comisión Rodríguez Conde, y/o la historieta contada por Miguel Angel Scenna).

Para que perder el tiempo con la ética del menemato, señor director. Dios nos libre.

Pero los rivales del kirchnerismo insisten. Quieren hablar de ética.
Bueno. Sigamos. Podríamos hablar de la ética de los fugadores de capitales. De la ética de los golpes de mercado. De la ética de los manipuladores de precios de transferencia. De la ética de los trianguladores de mercaderías. De la ética de los grandes señorones como los Techint o Petrobrás, etc, etc. que mudaron sus domicilios a España para no pagar impuesto a los bienes personales, etc. ¡Eso fue por estos días, estos meses, eh! Bien. La verdad que tienen una ética bárbara.

Podríamos hablar de la ética de Clarín, que canjeó silencio a cambio de recibir el capital fastuoso de Papel Prensa gratis. Podríamos hablar de la ética de los Saguier, que compraron una parte del diario La Nación con dineros rarísimos de un fideicomiso rarísimo de un paraíso fiscal rarísimo. La Nación cuenta todo, absolutamente todo lo que pasa en el mundo desde el punto de vista del partido republicano de los Estados Unidos. ¡Qué ética! Una ética bárbara. Etica norteamericana. A veces me pregunto si el diario La Nación no es un boletín del Partido Republicano de Estados Unidos. Podríamos hablar de la ética de los Gainza Paz, del diario La Prensa, o de los Peralta Ramos, del diario La Razón, que jamás escucharon la voz del pueblo pero en cambio siempre escucharon la voz del embajador inglés. ?Siempre contra el país?, es el título del libro desaparecido de Ferroni que cuenta esa historieta. Otros que tienen una ética bárbara son los Fontevecchia. El padre y el hijo. Dicen que se bañan en agua bendita.

Otros que tienen una ética bárbara son los hijos de Mariano Grondona y el hijo de Martínez de Hoz. Huían como ratas por los techos cuando fue la comisión parlamentaria a investigar papeles sucios del asunto de la empresa Italo Argentina de electricidad al estudio jurídico Klein & Mayral donde trabajaban. Todos se mataban de risa en la esquina de Lavalle y Diagonal Norte cuando eso sucedía. Eso lo vi con mis ojos.

Podríamos, ¡deberíamos!, hablar de la ética de Rupert Murdoch, el super mega magnate de los medios de comunicación tóxico belicistas anglo americanos. El de Fox News. Busque lector. Indague. Estudie la historia de la vida de este hombre y de sus empresas. Ahí seguro que va a aprender un montón de ética.

Podríamos hablar de la ética del sistema político norteamericano. ¿Etica? ¿De qué ética me hablan si ahí con el dinero se compra todo? Y podríamos, ¡deberíamos!, hablar de la ética en Guantánamo. De la ética en Abu Graib. ¿Y qué tal si hablamos un poco de la ética de la CIA? ¿Existirá en el mundo una organización más siniestra que la CIA?

Y podemos, podríamos, deberíamos hablar de la ética financiera norteamericana. Miren qué ética tan fantástica. En 1944, en los famosos acuerdos de Bretton Woods Estados Unidos se obligó a que por cada treinta y tres dólares que emitía tenía una onza de oro de respaldo. Y que cualquier banco central del mundo podía presentarse ante la ventanilla correspondiente del banco central norteamericano a cambiar los dólares por onzas de oro. En 1971 Francia quiso, ¡intentó! hacer eso. ¡Para qué! A Richard Nixon le agarró un ataque de furia y el 15 de agosto de 1971 mandó al reverendo carajo los acuerdos de Bretton Woods y le dijo al presidente de Francia: de acá nadie se lleva una onza. Qué ética. La verdad que me conmueven. Desde ese entonces el único respaldo que tiene el dólar, ese mismo dólar por el que los argentinos se vuelven locos, son los aviones, las bombas y los misiles del ejército norteamericano. Y la fe del mundo en el dólar. Que, cuando esa fe se termine, ay ay ay.

Y podríamos hablar de la ética de la piratería financiera inglesa. Tejieron una red por todo el mundo de islitas financieras dónde los más ricos del mundo más ricos son más quieren evadir los impuestos. La banca inglesa, y la suiza, y la yanqui, a su servicio. Y podríamos de la ética política inglesa. Una ética bárbara. El pirata Henry Morgan fue designado ¡señor gobernador de Jamaica! ¿Qué tal? Esto sí que es moral. Inglaterra es así. ¡A los piratas los convierten en gobernadores! Y no nos olvidemos, por favor, de la ética de los servicios secretos ingleses. Para qué hablar de Malvinas. Una ética bárbara. Ni de la ética de los servicios secretos de Israel y de su deporte de andar por el mundo poniéndote una bala en la cabeza.

Los quebrados bancos Lehman Brothers, Merryl Linch, Bear Stearns tenían una ética bárbara. Las calificadoras de riesgo crediticio Standard and Poors, Moody and so on tienen una ética bárbara. Goldman Sachs tiene una ética bárbara. Dispenseme señor director de tener que hablar de la Banca Morgan. Dispenseme, también, de tener que hablar de las auditoras, Price Waterhouse, etc, cómplice en los fraudes de la quebrada mega gasera texana Enron, en su momento una de las quiebras más espectaculares de la historia.

Y el F.M.I. Estos sí que tienen una ética bárbara. Son como el espíritu santo. El espíritu santo de la especulación financiera sanguinaria.

Le pido por favor Sr. Director que me releve de hablar de la ética de los Rotschild y de los Rockefeller. Es demasiado trabajo.

Para qué perder el tiempo en indagar la ética del clan Somoza, en Nicaragua, apoyado por EU. O de la ética del clan Trujillo, en República Dominicana, apoyado ¡of course! por Yanquilandia. O de la ética del clan Duvalier, en Haití, con sus escuadrones de la muerte, apoyados por Estados Unidos. Que no me vaya a olvidar del rey del estaño, Simón Patiño, poniendo y sacando presidentes como empleaditos en Bolivia, con el apoyo de las mineras anglo estadounidenses, a ver si incurro en alguna injusticia.

¿Y qué tal si hablamos de las ?valijas? de la CIA para financiar a las oposiciones derechistas liberales a los gobiernos populares? Miles, millones de valijas para todos lados para lubricar el domino mundial de la corporatocracia americana.

Podríamos también ser justos y recordar la ética francesa. Una ética bárbara. Que los nazis los ocupen a ellos estaba evidentemente mal. Pero que ellos los ocupen y los desangren y los exploten y no les den la independencia a los argelinos estaba perfecto. Mataron y exterminaron un sexto de la población de Argelia. Que ética bárbara (cuenta la historieta Miguel Urbano Rodríguez).

¿Qué tal la ética de los bombardeos norteamericanos? Por ejemplo en Corea del Norte. Exterminaron ¡un tercio de la población! ¡Eso sí que es ética! (cuenta la historieta Adán Shamir).

¿Qué tal la ética de los fabricantes de armas? ¿Qué tal la ética de las petroleras (Las Siete Hermanas, libro famoso de Anthony Sampson)? ¿Qué tal la ética de las cerealeras (Los Traficantes de Granos, libro famoso de Dan Morgan)? ¿Qué tal la ética de los banksters (mitad banqueros y mitad gangsters) actuales? Y ¿qué tal será la ética de la ISDA (Internacional Swap Derivatives Association)? ¿Estudiaron Uds. esta historia? Seguro que es una ética bárbara. ¿Qué tal la ética de los laboratorios farmacéuticos mundiales? Una pastillita idiota de aminoácidos para mi serotonina $ 3. Qué etica. Sublime.

Otro capítulo bárbaro de ética es el saqueo inglés de la India. Fue tan espectacular que desató la ira y la envidia de los poderosos alemanes. Ese, en efecto, fue el razonamiento verdadero de Hitler y sus apoyos. Si Inglaterra tiene a la India para explotar y saquear nosotros tenemos que esclavizar y saquear a los eslavos. Todos los demás cuentos sobre la Segunda Guerra Mundial son secundarios. El objetivo auténtico, verdadero y fundamental era la conquista y el esclavizamiento del este europeo rico en mano de obra, granos, gas, petróleo, minerales, etc. Dónde vivían los eslavos rusos, bielorrusos, bálticos, ucranianos, etc. (Andreas Hillgruber, Estrategias de las Grandes Potencias).

Amados lectores: el tema este, de la ética, es largo.
Horacio j. Garetto

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