Economía

La recesión de todos los santos y fieles difuntos

Al subir las naftas, se suben los costos de todas las empresas, desde el combustible para hacer funcionar tractores y cosechadoras, pasando por los fletes para mover las mercaderías, hasta las motos y utilitarios que recorren la ciudad realizando las preventas en cada despensa, quiosco o ferretería. En resumen, afecta a toda la cadena.
Para evitar que no trasladen dicha suba a los precios, lo que hacen es subir el costo de oportunidad del dinero, es decir la tasa de interés. Hoy subieron la tasa de referencia por encima del 27%, en notas anteriores explicamos como se componía la misma.
No hay empresas o hay muy pocas que rindan más del 27% anual, en especial con los riesgos que acarrea tener una empresa en marcha. Piensen que, casi sin riesgo, le podemos prestar al gobierno a esa tasa y le ganamos a la inflación. 
Lo que nos queda es una conjunción entre la suba de las tarifas, es decir del costo de las empresas, y el encarecimiento del crédito, sumado a que el estado es el principal tomador. Por lo tanto, a las empresas se les reduce el margen para producir e invertir más. La solución a esto sería volverse más eficientes y aumentar la cantidad de ventas para compensar la baja del margen con más volumen.
Por otra parte, la suba de tarifas también golpea al resto de los mortales, dejándoles menos dinero en el bolsillo para gastar. Llevándonos estas dos medidas, suba de tarifas y suba de tasas, a una recesión. Lo que llamamos la recesión de todos los santos.
Para ser santo, primero hay que estar muerto y como los muertos, por más fieles que sean, no compran, no invierten, ni consumen, las empresas no pueden venderles nada. Como no venden realizan ofertas, dos por uno, ventas al costo y un montón de artilugios que reducirán su margen de rentabilidad. De esta manera, la inflación por la suba de tarifas se controla, pero mediante una recesión económica que achica el mercado y por supuesto trae desempleo, aunque sea solo por falta de creación de nuevos puestos.
Nos prometieron cambiar, la sociedad los apoyó, pero apuren que todos tenemos el mismo destino final … Y a propósito de este, no se olviden de pasar por la Iglesia el próximo día de todos los Santos.

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