La anécdota es el intento de Andrea de organizar una fiesta sorpresa de cumpleaños para su pareja Gastón, y para eso ha convocado a sus amigos de la adolescencia y a una amiga nueva. Ella se ve nerviosa, ansiosa, quiere que todo esté en orden. Cocinó, ordenó la casa, durmió al nene temprano, se encargó de las bebidas y se puso un lindo vestido floreado. Todo para esperar a su marido y agasajarlo. Todo está listo, pero con el transcurrir de la acción y los primeros enredos, algo no funciona: el homenajeado no llega. En esa espera interminable del cumpleañero, la tensión entre la anfitriona y el círculo de Mariano aumenta a raíz de situaciones enredadas, malos entendidos, secretos, complicidades entre los hombres invitados, hasta derivar en una serie de escenas que oscilan entre lo bizarro y lo tragicómico. Un clima de extrema tensión domina la situación, es realmente una sucesión de hechos bochornosos que por momentos parece calmar su intensidad, pero al momento siguiente otra cosa vuelve a detonar la hecatombe. Ella (Andrea) está atormentada por una crisis con su pareja y decide hacer esta reunión con la esperanza de que el sociabilizar con ellos pueda ayudar a recomponer la situación. Ella elige a su marido porque se enamora, ese mismo amor que nos hace creer que nos podemos llevar el mundo por delante, que nos consolida, nos fortalece, nos enriquece. Pero no acepta el funcionamiento de los amigos y es ahí donde chocan esos mundos. Los amigos de Mariano son machistas, lo dejan ver en sus acciones y cuando expresan sus pensamientos. La insistencia de uno de ellos por mirar un partido de fútbol da cuenta de esto, entre otras cosas. El conflicto entre ambos sexos toma centralidad en la puesta, y los estereotipos de género se exhiben en esta ficción de un modo que permite pensar que no están tan alejados de lo que ocurre en cualquier ámbito social. Lo que se ve, retratado de una manera un tanto cruel y hasta extrema no es distante la realidad de lo cotidiano. Y se forman dos bandos: por un lado ellos, que se cubren unos a los otros siguiendo el viejo manual de los machos. Por otro lado ellas, siendo conscientes del lugar que les dan y se dejan dar. Esta obra presenta un quiebre entre los mundos de una pareja y hasta donde se es capaz de sostener algo hasta sin darnos cuenta tal vez. El amor parece ser inevitable, inmanejable, inconmensurable e inexplicable. Pero hasta dónde seremos capaz de ceder, de tolerar, de acompañar y de respirar hondo? Esta obra también nos muestra el mundo de las apariencias, lo que decimos y lo que no. El proyecto familiar planteado como felicidad y sacrificio usando lo tragicómico como recurso en escena. Es solo un posible modo de funcionar. Algunos pueden ver esta muestra, pasar un buen momento, reírse e irse casa…otros no