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Los insólitos riesgos que deberá afrontar el velódromo de Rafaela

Crédito: RAFAELA NOTICIAS

Una vez finalizada la obra, el principal desafío del Nuevo Velódromo de Rafaela será conservar la pista en óptimas condiciones. Así lo explicó el ingeniero Rafael Romay, quien detalló cuáles son los factores que pueden afectar la superficie y qué tareas de mantenimiento serán indispensables.
El especialista sostuvo que, como cualquier infraestructura deportiva, la instalación necesitará cuidados permanentes. “Cualquier instalación requiere mantenimiento. Una instalación que no se utiliza tiende a morir”, afirmó.

Entre los principales riesgos mencionó la humedad y las filtraciones del techo.
“Habrá que barrer, aspirar y cuidar que no exista humedad o goteras en la cubierta. Ese es el daño más representativo que puede sufrir la pista”, explicó.
También señaló que durante entrenamientos o competencias es habitual que se produzcan caídas de ciclistas que generen rayones sobre la madera. “Cuando eso ocurre, la pista se repara con masilla y un ligero lijado. Quedan pequeñas cicatrices, algo completamente normal en cualquier velódromo”, indicó.
En ese sentido, destacó una ventaja del material utilizado en Rafaela.
“Nuestra madera es más resistente que una tradicional, se astilla menos y permite reparaciones más prolijas”, aseguró, al tiempo que estimó que, con el mantenimiento adecuado, la pista podrá superar los 20 años de vida útil.

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Otro de los puntos que remarcó fue la necesidad de cumplir estrictas normas de uso. Romay fue categórico al referirse a la posibilidad de ingresar con bicicletas sucias. “Eso no es un error. Es una irresponsabilidad del ciclista y del entrenador. A la pista solo se sube con bicicletas de pista completamente limpias”, sostuvo.
Además, enumeró otras reglas habituales en velódromos internacionales: no ingresar con barro, no escupir sobre la pista, no llevar bebidas ni utilizar teléfonos celulares mientras se circula.
“Son reglas de etiqueta que se utilizan en todo el mundo y que en Rafaela también deberán aprenderse”, afirmó.

Por otra parte, advirtió que uno de los enemigos silenciosos de la instalación serán las aves.
“El excremento de los pájaros es dañino para el metal, el hormigón y especialmente para la madera, porque es ácido y deja manchas. Habrá que evitar su ingreso y limpiar rápidamente cualquier resto”, explicó.
Según indicó, una vez terminada la obra será responsabilidad de quienes administren el velódromo impedir el acceso de aves y mantener la instalación protegida.

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