Opinión

Presentación de buzos: Culpables, inocentes, intolerantes

Desde el día viernes hasta ahora, la ciudadanía rafaelina se ha manifestado y mucho, en torno a un hecho que nos ha consternado a todos: las conductas erróneas de un grupo de adolescentes que presentaron sus buzos, para no usar la terminología dura que se ha venido utilizando hasta el momento y teniendo en cuenta que estamos hablando de adolescentes, y teniendo en cuenta también, que no estamos haciendo una defensa de esos errores sino un análisis de esta situación que pareciera tener matices variados año tras año. En algunos casos hemos felicitado las conductas y en otros casos debemos señalar las faltas de esta franja etaria de la sociedad, en la que todos tenemos la mira, con aquella muletilla de siempre: “son el futuro o por lo menos los encargados de construir el futuro”.

La pregunta es entonces ¿cuánto de nuestro accionar erróneo como adultos, juzgando o dictaminando, hay en el modelo que siguen los alumnos? No será que en esto hay mucho de lo que hacen los grandes en sus espacios, pero como son adolescentes es más chocante

Los adultos construimos los espacios en los que habitan los jóvenes y esos espacios, aunque nos cueste admitirlos están cargados de pequeñas pero constantes cuotas de violencia. Lo que sucedió es el emergente de un mal más profundo que nos afecta como sociedad. Somos intolerantes y también facilistas, culpamos a los chicos sin buscar las causas que devinieron en estos actos y cuántos adultos hay en medio del proceso. Un signo trascendental sería poner la otra mejilla y preguntar a los alumnos qué hicimos mal los adultos para que ellos reaccionen de esa manera.

Muchas son las cosas que se han escuchado, buscando responsables e indicando penas ante lo sucedido “que son ellos, los nenes bien”, “que son los padres que no se ocupan de esos hijos”, “que son los docentes y directivos de escuela que no educan”, todos somos jueces y con vara dura porque “hay que castigar para poner freno a estos desmanes”. Otros alegan “donde están las autoridades y que hacen ante estas situaciones”.

Y yo me pregunto ¿cuándo nos haremos responsables como sociedad de la intolerancia que nos atraviesa? porque disturbios y desmanes ocurren podría decirse casi a diario, tal vez con menos notoriedad que en esta oportunidad, en que está vinculada a una escuela tradicional de la ciudad con un número importante de alumnos. ¿Cuánto de intolerancia hay en todos estos actos y cuanto tenemos que ver los adultos en esta intolerancia?

Cuanto de la educación que venimos acarreando por décadas, donde todo es competencia e individualismo y rara vez construcción colectiva, hay en estas conductas en las que los chicos pierden de vista que están “atacando” a establecimientos escolares donde concurren sus amigos o por lo menos sus conocidos con los que se cruzan cada fin de semana en las salidas. Cuánto contribuíamos como adultos a la resolución de los conflictos de esta manera, donde el diálogo es una utopía.

En estos días escuchamos muchas veces “pónganle 20 amonestaciones”, y me pregunto ¿esas sanciones hacen reflexionar a los jóvenes o solo le generan más violencia, con rasgos además de otras épocas a la que aspiro nunca regresemos.

Ya dijimos esto en otras oportunidades pero es bueno traerlo de nuevo al tapete ¿cómo podemos pedir a los jóvenes que sean responsables y construyan si no estamos dándoles la oportunidad de la participación? cuantas veces escuchamos y hoy más que nunca un dejo de ironía para referirnos a los pibes que militan o que empiezan a militar desde cualquier ámbito social o desde cualquier partido político, cuando en realidad debiéramos decir bienvenida sea la militancia, No se construye colectivamente y no se genera responsabilidad y compromiso sin participación y creo que la participación seria de los jóvenes es algo que a los adultos nos asusta mucho.

Los que tenemos algunos años y hemos vivido otras épocas seguramente nos acordamos de la participación en diferentes actividades y que bueno participar, expresar ideas y que nos escuchen pero de manera sería y teniéndonos en cuenta. La democracia que afortunadamente gozamos los Argentinos en el período más prolongado de la historia nos pone de cara a un nuevo aprendizaje pero en el que solo podemos aprender siendo protagonistas y déjenme que diga algo que tal vez no suene agradable, pero es real, aprender implica equivocarse y reconocer que uno se equivoca en cualquier etapa de la vida. El reconocer el error y empezar a construir desde allí genera los cambios de conducta.

Dos sucesos tuvimos este año en los que estuvieron involucrados los alumnos de dos escuelas caras a los sentimientos rafaelinos. En el inicio del ciclo lectivo fue la escuela Vecchioli y ahora en esta presentación de buzos fue la escuela Normal. En ambos casos con el acompañamiento de padres, docentes y directivos y con mucho de la reflexión de los chicos se lograron encontrar responsables, hacer que reconozcan sus errores y generar conductas reparadoras de los hechos y eso es algo que por ahí no sale a la luz y es importante que se sepa, porque son los mismos chicos los que se mandan una macana pero paralelamente generan proyectos de intervención en la sociedad colaborando en diferentes ámbitos. Entonces nos juzguemos con tanta liviandad, tienen 16 y 17 años ¿pueden cometer errores?, ¿no cometimos errores los que hoy somos adultos y los seguimos cometiendo? Debemos acompañarlos en la reflexión y no rotularlos de barras bravas o delincuentes como escuche por ahí.

No estamos justificando los destrozos, solo estamos diciendo busquemos la forma de reparar y de que no vuelvan a ocurrir hechos como este, pero busquémosla de manera constructiva y aportando entre todos como sociedad no defenestrando a un grupo de jóvenes y a los adultos que los acompañan. Muchos de los que han hechos comentarios muy duros, a los que tienen todo el derecho porque tenemos libertad de expresión y vivimos en democracia, no se ponen en la piel del otro y ese es uno de nuestros principales problemas a la hora de juzgar. La sociedad del siglo XXI está en constante cambio y para aquellos que añoran los tiempos en que lo que la palabra del adulto era “palabra santa” y no se discutía ni se cuestionaba, se van a quedar con la añoranza porque eso ya no es así y ¿saben qué? bienvenida sea la discusión y ojalá los jóvenes de hoy puedan ejercitarla en todos los ámbitos y de manera responsable porque eso es lo que hará que nuestra democracia crezca, cuando aprendamos que el otro puede opinar o actuar distinto y no por eso es nuestro enemigo vamos a poder decir que estamos avanzando.

Dejemos de generar competencias, de auto discriminarnos y de discriminar y construyamos de una vez por todas una sociedad participativa, responsable y con conciencia ciudadana y dejemos de ser una sociedad de opinólogos y jueces de los actos de los demás perdiendo de vista los nuestros, y quedándonos solo en eso, sin acciones concretas.

Para terminar les dejó algo que leí por ahí en una Red Social: … me resbalan todas las “putiadas” que recibí por los colores de mi buzo yendo a la escuela yo no hice nada y no tengo porque bancarme esas cosas…

¿Es así que respondemos como sociedad ante estos hechos? ¿Cuánto de responsabilidad tiene nuestra intolerancia a la hora de generarlos? Piénselo

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