Seguramente con cada atleta que nos representa, sentirá un orgullo interior muy difícil de explicar en palabras, que intentarán plasmar en cada estadio en donde se presenten y defendiendo los colores de nuestro país, aunque a veces no se tiene el apoyo gubernamental que se necesita para la ocasión. Pero por importa, ya se esta ahí y ahora hay que demostrar todo lo que valemos y para cual hace cuatro años se vienen preparando para la ocasión.
Un ejemplo de trabajo, responsabilidad, seriedad, solidaridad y por sobre toda las cosas sentido de pertenencia, es lo que no da en cada presentación la Selección Argentina de Basquetbol. La conocida “Generación Dorada”, que en sus últimas participaciones antes del retiro de algunos jugadores, quisieron estar en Londres y mostrar una vez todo su poderío.
Sabiendo por sobre todas las cosas el orgullo que representa colgarse una medalla dorada en un Juego Olímpico, como fue en el caso de Atenas. Hoy por hoy son ellos los que nos van a representar y son ellos los que nos van a mostrar que todavía se juega por la camiseta, ya que cobran monedas para estar ahí.
Arranca un nuevo Juego Olímpico y otra vez volvemos a sentirnos vivos con muchos deportes amateur, que casi no vemos desde hace tiempo y ahora es el momento de otra vez ponerlos en el tapete. La posibilidad de ver a deportistas que tenemos olvidado por la voracidad del profesionalismo que nos lleva a prestarle más atención. Por ello, como ahora todo se equipara, como todos son importantes, ahora empezaremos a interiorizarnos del total de los competidores.
Se enciende la llama olímpica y con ella se enciende la ilusión de muchos deportistas de participar de un evento que será inolvidable.
Fabio Colombo