Un vecino de barrio Pizzurno sufrió un importante robo en su vivienda, pero con la particularidad de que no puede precisar en qué momento.
Es que, según se supo, la faltante se descubrió cuando la víctima debía realizar una operación comercial. Para ello, fue a un “escondite secreto” donde había guardado todos sus ahorros. Para su amarga sorpresa, el lugar se encontraba vacío.
Entre el botín “desaparecido” había dinero en efectivo y joyería, entre otros artículos de valor.