El titular de la Cámara Santafesina de Distribuidores y Mayoristas, Cristian Villa, se refirió a los últimos datos de inflación difundidos por el INDEC y aseguró que, en el rubro alimentos secos, los aumentos “siguen rondando entre el 2,5 y el 3%”, en línea con la medición provincial de Santa Fe. En diálogo con Radio Mitre Santa Fe, explicó que el índice nacional de alimentos y bebidas del 1,5% “sorprendió” al sector mayorista.
Villa señaló que esa diferencia se explica porque el indicador nacional contempla rubros como carnes y verduras, que tuvieron menores variaciones y ayudaron a bajar el promedio. “Nosotros no participamos directamente de esos segmentos, pero en las listas que recibimos vemos aumentos más cercanos al 3%”, indicó.
El referente empresarial consideró difícil alcanzar una inflación del 0% en el corto plazo, como plantea el Gobierno nacional. “Cuando siguen aumentando combustibles, servicios y otros insumos para la industria, es complicado pensar en una baja abrupta”, sostuvo. No obstante, reconoció que la desaceleración inflacionaria “es un alivio”, aunque advirtió que los salarios siguen perdiendo frente a los precios y eso impacta directamente en el consumo.
Entre los productos con mayores subas, Villa destacó el caso de la grasa vacuna, que aumentó un 84% desde enero. Explicó que se trata de un insumo clave para múltiples industrias, desde alimentos hasta jabones, y vinculó el incremento a una menor faena por caída del consumo de carne y a factores estacionales vinculados al invierno. “Eso termina impactando en productos como las galletitas, que tuvieron subas de entre el 4 y el 5% en el último mes”, detalló.
También mencionó fuertes incrementos en el azúcar, con un alza cercana al 32% en los últimos dos meses, asociado al inicio tardío de la zafra y a una menor oferta en el mercado. Además, remarcó que los costos de empaque y logística siguen presionando sobre los precios debido a los aumentos del petróleo y los combustibles.
Por otra parte, Villa aseguró que el consumidor cambió notablemente sus hábitos de compra. Según explicó, las primeras marcas vienen perdiendo terreno frente a segundas marcas y productos elaborados por pequeñas y medianas empresas. “La gente busca estirar el dinero y prioriza productos básicos. Muchas segundas marcas hoy tienen muy buena calidad y precios más accesibles”, afirmó.
Finalmente, el empresario sostuvo que la caída del consumo afecta tanto a grandes cadenas como a comercios de cercanía y mayoristas. “Los salarios quedan absorbidos por servicios, transporte y combustible. Lo que queda para consumir es cada vez menos”, afirmó. En ese contexto, advirtió que muchas industrias y comercios trabajan con márgenes mínimos o negativos y que “si la situación no mejora, algunos terminarán bajando la persiana”.