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Economía

La barriguita de papá

Por el Contador Público Nacional Guillermo Briggiler. Dilapidar el respaldo político de las urnas con una medida demagógica e innecesaria como el gravamen sobre la renta financiera es, al menos, una tontería.

Cada vez que hablamos de tonterías, nos trae a la memoria el capítulo de Peppa Pig y la tontería de contraseña utilizada, la barriguita de papá. Dilapidar el respaldo político de las urnas con una medida demagógica e innecesaria como el gravamen sobre la renta financiera es, al menos, una tontería.

Hemos dicho en otras oportunidades que necesitamos bajar la carga impositiva actual, esto es menos impuestos, no crear nuevos. Además, necesitamos que los actuales impuestos sean progresivos, recayendo sobre quienes tengan mayor poder contributivo. 

Decir, impuesto a la renta financiera, nos hace pensar en que es un impuesto para los poderosos bancos, sin embargo, no es así. Las entidades financieras son meros intermediarios en el proceso de canalizar los depósitos de los ahorristas hacia los créditos de los inversores. Pagándole a los depositantes por su dinero y cobrándole a los tomadores de créditos, ganando una diferencia de tasa de interés entre lo que compran (depósitos) y lo que pagan (préstamos). Bastante parecido al comercio, ¿no?

Si le pongo un impuesto a la renta de los depósitos, seguramente está se trasladará al costo de los créditos, y como aumentará la tasa de interés, repercutirá sobre todos los préstamos a tasa variable vigentes.

De los párrafos anteriores se desprende una máxima de Macroeconomía, el total del ahorro de una economía será igual a la inversión realizada por toda esa población. El ahorro del país está formado, no por los bancos, sino por el conjunto de su población que deja depositado el dinero en el banco. Es decir, desde el jubilado y el que recibe planes sociales en una cuenta, hasta los grandes depositantes como las compañías de seguros. 

Luego esos depósitos son la base para todo aquel que necesita tomar un crédito. Si quiero hacer crecer mi negocio, desde un horno nuevo para expandir la pizzería, comprar una cosechadora o ampliar el galpón de mi taller, en todos los casos necesito del crédito. 

Si subo la tasa de interés de los depósitos a través de un impuesto, subirá la tasa de los créditos. Dado que el mercado se encuentra en equilibrio y al mismo nivel de tasas, seguramente si estas no suben, los fondos irán al consumo o hacia otras inversiones alternativas sin gravamen.

Además, el principal tomador de préstamos es el BCRA a través de las Lebac, y si la tasa de interés sube por mérito del gravamen a la renta financiera, entonces es el mismo Estado que por un lado recauda con el impuesto, pero por el otro lo paga en la tasa de interés.

Si le cobro un impuesto al ahorro de un país, le cobro un impuesto a la inversión en éste. Realmente una tontería.

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