El acceso al crédito se amplió con el crecimiento de las billeteras virtuales, aunque las condiciones pueden variar considerablemente. Para algunos usuarios, el costo financiero de un préstamo puede multiplicarse según la plataforma elegida y el nivel de riesgo que presente su perfil.
Solicitar dinero prestado ya no implica necesariamente acudir a un banco. En los últimos años, las fintech se convirtieron en una alternativa habitual para quienes necesitan financiamiento y, especialmente, para personas que no cuentan con un amplio historial crediticio.
Sin embargo, la facilidad para obtener un préstamo también puede tener un costo elevado. Las tasas, comisiones, impuestos y demás cargos pueden generar diferencias importantes entre una entidad y otra. En determinados casos, el costo financiero total llega a superar ampliamente el 1.000% anual.
El crecimiento de este segmento quedó reflejado en los datos del Banco Central. Según su último informe sobre proveedores no financieros de crédito, publicado en junio, las fintech ya habían superado los 7 millones de personas financiadas en febrero de 2026. Además, el volumen de crédito otorgado por estas empresas registró un crecimiento real del 47% interanual.
No todos pagan la misma tasa
Una de las principales características del crédito digital es que las condiciones se determinan, en buena medida, a partir del comportamiento financiero de cada usuario.
En Mercado Pago, por ejemplo, los préstamos personales presentan una Tasa Nominal Anual (TNA) que parte del 48%, mientras que el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA) informado llega al 76,36% en los casos de menor costo. En los perfiles con condiciones más desfavorables, la TNA puede alcanzar el 249% y el CFTEA llegar al 1.375,94%.
La compañía establece las condiciones de acuerdo con el perfil de riesgo. Quienes tienen antecedentes favorables de pago pueden acceder a mejores condiciones, mientras que los usuarios nuevos o con mayor riesgo suelen comenzar con montos más reducidos y tasas superiores.
En Ualá, las tasas nominales para préstamos personales se ubican entre el 62% y el 170% anual. Al sumar impuestos y otros conceptos, el costo efectivo puede ubicarse entre el 107,09% y el 568,94%.
Naranja X, por su parte, informa préstamos con TNA de entre 72% y 136%, mientras que las tasas efectivas anuales se ubican entre el 101,22% y el 262,66%.
Pero la diferencia no se limita a las billeteras virtuales. Dentro del sistema bancario también existen importantes variaciones.
Banco Nación ofrece préstamos personales con tasas nominales que parten del 56% y llegan hasta el 91%, con un CFTEA de entre 93,32% y 186,76%. En Banco Macro, la TNA oscila entre el 55% y el 86%, mientras que el costo financiero total efectivo puede llegar al 171,27%.
En Galicia, en tanto, las tasas nominales informadas van del 79% al 142%, con un CFTEA que se mueve entre el 150,86% y el 398%.
Por eso, no es correcto asumir que una fintech siempre será más cara que un banco. El precio final depende tanto de la institución como de las características del cliente que solicita el dinero.
Por qué el riesgo termina reflejándose en la tasa
Uno de los argumentos utilizados por las empresas del sector para explicar las tasas elevadas está relacionado con el costo de financiar los préstamos.
Los bancos disponen de los depósitos de sus clientes como una fuente importante de recursos. Las fintech que no funcionan como entidades financieras tradicionales deben obtener fondos mediante otras vías, como préstamos, fideicomisos, obligaciones negociables o financiamiento bancario.
También influye el tipo de cliente al que llegan. Las plataformas digitales pueden otorgar crédito a personas que tienen poco historial financiero o cuyos ingresos resultan más complejos de evaluar mediante los mecanismos tradicionales.
Ese nivel de incertidumbre representa un riesgo mayor para quien presta el dinero. En términos financieros, cuanto más difícil resulta estimar la capacidad de pago o recuperar el crédito, mayor puede ser el costo aplicado al préstamo.
Los datos oficiales muestran además un deterioro en los niveles de cumplimiento. En febrero de 2026, la irregularidad entre las personas humanas endeudadas con proveedores no financieros de crédito alcanzó el 16,1%, 5,2 puntos porcentuales por encima del registro de agosto de 2025.
A esto se suman impuestos y otros gastos que incrementan el importe final que debe afrontar el usuario. Entre ellos aparecen IVA, Ingresos Brutos y distintos cargos vinculados con la operación.
También existen diferencias en los mecanismos de cobro. Los bancos pueden contar con herramientas para descontar las cuotas directamente de cuentas donde sus clientes reciben salarios u otros ingresos, mientras que las fintech enfrentan mayores restricciones para utilizar esos mecanismos.
La TNA no alcanza para saber cuánto se pagará
A la hora de comparar préstamos, uno de los errores más frecuentes es quedarse únicamente con la Tasa Nominal Anual.
El dato más útil para conocer el verdadero costo de una operación es el Costo Financiero Total (CFT), ya que contempla no solamente los intereses, sino también comisiones, seguros, impuestos y otros conceptos asociados.
También es fundamental observar el plazo de devolución, el valor de cada cuota y, especialmente, cuánto dinero se terminará devolviendo en relación con el monto recibido.
Una tasa nominal aparentemente baja puede convertirse en un crédito considerablemente más caro cuando se incorporan todos los gastos adicionales.
En los préstamos de corto plazo, además, la expresión del costo en términos anuales puede generar porcentajes muy elevados. Por ese motivo, comparar solamente los porcentajes puede resultar engañoso si no se analiza cuánto dinero recibe efectivamente el usuario y cuál será el desembolso total.
Más acceso, pero también más responsabilidad
El crecimiento de las fintech permitió que millones de personas accedieran a alternativas de financiamiento que antes podían resultar difíciles de conseguir. Esa expansión es presentada por el sector como una herramienta de inclusión financiera.
El problema aparece cuando la facilidad para obtener dinero lleva a aceptar condiciones sin analizar previamente el costo total.
Por eso, antes de tomar un préstamo resulta fundamental comparar distintas opciones, revisar el CFT y conocer con precisión cuánto se deberá pagar al finalizar la operación. La diferencia entre una alternativa y otra puede representar miles de pesos y, en determinados perfiles, hacer que un mismo monto prestado termine costando prácticamente el doble.