La posible derogación de la Ley del Libro, incluida en un proyecto de desregulación impulsado a nivel nacional, encendió las alarmas en el sector editorial. En diálogo con Rafaela Noticias, la propietaria de la librería Pura Letra, Marisol Escandell, explicó el alcance de la normativa y advirtió sobre las consecuencias que tendría su eliminación para las pequeñas librerías, las editoriales independientes y la diversidad de publicaciones.
Escandell señaló que el proyecto de reforma contempla, entre otras modificaciones, la derogación de la Ley del Libro mediante dos artículos. A su entender, se trata de una medida que desconoce el carácter cultural del libro.
"La Ley del Libro protege al libro como un objeto cultural, que está por fuera de las reglas del mercado. No es un producto comercial más, sino el resultado del trabajo de autores, editoriales, librerías pequeñas y grandes que conforman un mismo ecosistema", explicó.
Uno de los principales mecanismos de protección que establece la legislación es el Precio de Venta al Público (PVP), que garantiza que un mismo libro tenga el mismo valor en cualquier librería o plataforma del país.
"Eso hace que las librerías no compitamos por precio. Una pequeña librería no puede competir con una gran cadena ofreciendo descuentos permanentes. La diferencia pasa por los espacios culturales, los talleres, las recomendaciones y el vínculo con los lectores", sostuvo.
La experiencia internacional
Escandell recordó que la Ley del Libro rige en Argentina desde 2001 y afirmó que existen numerosos antecedentes internacionales que respaldan este tipo de regulaciones.
"España, Francia y Países Bajos tienen leyes similares porque entienden que el libro es un bien cultural. Incluso Países Bajos, considerado uno de los países más liberales económicamente, mantiene esta protección", indicó.
Como contrapartida, mencionó el caso de Inglaterra, donde la desregulación del mercado del libro terminó favoreciendo la concentración.
"En un primer momento los precios bajaron porque las grandes cadenas hicieron descuentos muy agresivos. Pero cuando lograron concentrar el mercado volvieron a fijar los precios y muchas librerías independientes tuvieron que cerrar", advirtió.
Riesgo para las pequeñas librerías
La librera aseguró que una eventual derogación impactaría especialmente sobre las librerías independientes y las pequeñas editoriales, que hoy conviven con los grandes grupos editoriales gracias al sistema vigente.
"En Argentina las grandes cadenas son muy pocas. Incluso sus propios directivos se manifestaron a favor de mantener la Ley del Libro porque entienden que permite la convivencia de todo el ecosistema editorial", explicó.
En ese sentido, remarcó la importancia de preservar la denominada bibliodiversidad, es decir, la posibilidad de que existan publicaciones de distintos autores, editoriales y temáticas.
"Si el mercado queda en manos de unos pocos, llegará un momento en que solo se imprimirá aquello que sea rentable. Muchos libros dejarán de existir simplemente porque no generan grandes ventas", afirmó.
Gestiones para frenar el proyecto
Escandell explicó que las cámaras del sector trabajan actualmente para informar a legisladores nacionales sobre el impacto que tendría la iniciativa.
"Lo que estamos haciendo es visibilizar esta situación y dialogar con diputados y senadores para que comprendan la importancia de la ley y no acompañen su derogación", señaló.
Recordó además que una propuesta similar había sido incorporada originalmente en la denominada Ley Ómnibus, aunque finalmente fue retirada del texto. Ahora, dijo, vuelve a aparecer dentro de un nuevo paquete de desregulaciones.
Finalmente, hizo un llamado a defender el rol cultural de las librerías.
"Las librerías son espacios de encuentro, de cultura y de descubrimiento. La Ley del Libro permite que esos lugares sigan existiendo y que cualquier persona pueda acceder a la misma oferta de libros, viva donde viva. No se trata de discutir cuánto cuesta un libro, sino de preservar un ecosistema cultural que beneficia a toda la sociedad", concluyó.