En medio de un escenario de marcada incertidumbre dentro del justicialismo santafesino, dividido en varias facciones, sin liderazgos renovados y con múltiples desconfianzas, un grupo de referentes territoriales resolvió convocarse para esta tarde a las 15.30 en la sede de la FESTRAM, en la avenida Freyre de Santa Fe, para intentar poner las bases de una agrupación que consiga voz y voto en la mesa chica en la que comenzarán a adoptarse definiciones dentro del sector.
La convocatoria lleva el sello de la “Red de Acción e Identidad Santafesina” (RAIS), y tiene antecedentes en el grupo de intendentes y concejales que ya se mostraron en algunos de los últimos ensayos electorales, sobre todo con algunos de ellos acompañando a Marcelo Lewandowsky en las Constituyentes.
De Rafaela hay un nombre importante que ya comprometió su asistencia. Será el exintendente Luis Castellano, quien está intentando reforzar un perfil propio que trascienda a la ciudad, lo cual generó conflictos que suenan con “sordos ruidos” en la interna local del principal partido de oposición.
Los referentes de RAIS creen que la disputa en la cúpula del peronismo santafesino está vaciando de contenido territorial a las alternativas de poder que puedan surgir para intentar disputar la Gobernación a Maximiliano Pullaro. Y que muchos intendentes, concejales, exintendentes o simplemente referentes de localidades pequeñas del interior no encuentran interlocutores que los escuchen y que, fundamentalmente, les den participación en el diseño de las estrategias partidarias.
Los organizadores del encuentro dicen que la intención es no sacar los pies del plato peronista, aunque también aclaran que la convocatoria de hoy no será excluyente de extrapartidarios, fundamentalmente vecinalistas que se sienten mucho más cerca del espacio justicialista que del actual oficialismo provincial y que tampoco quieren oír hablar de los libertarios.
Lo cierto es que la de hoy será una prueba importante para conocer si las “cabezas” que se junten en la sede de la FESTRAM pueden reunir un poder de fuego político que, más temprano que tarde, tenga un peso específico propio como para sentarse en esa mesa chica de decisiones donde sobran los codazos y faltan lugares.