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Hay historias de amor, lucha y progreso familiar que pueden terminar mal. Tal parece ser el caso de la pareja que hace más de 15 años conformaron Héctor Emiliano R. y Mayra G., quienes se conocieron en la localidad de Malbrán y luego de mucho sacrificio en común pudieron construir una casa y vivir juntos en Rafaela, desde 2015. Siempre con mucho trabajo, pudieron dedicarse al servicio de remisería, hasta llegar a ser propietarios de 3 autos.
Sin embargo, las relaciones interpersonales entre ambos fueron marcando distancias y finalmente se separaron. Pero no fue amistosamente: la mujer se relacionó con otro hombre y la tolerancia de su exmarido no soportó mucho. A principios de 2025 comenzaron las tensiones violentas, que fueron escalando y se transformaron en amenazas muy inquietantes y graves.
El desencadenante de la detención
El 12 de junio último, Mayra G. estaba con su nueva pareja cenando en el domicilio de éste, en Alvear al 1400, cuando fueron sorprendidos por un ruido exterior, de gomas desinflándose. El hombre comprobó que los dos neumáticos del lado derecho del Chevrolet Prisma de la mujer habían sido tajeados por un cuchillo. El autor del hecho estaba allí: era Héctor R.
Armado con el cuchillo, el agresor ingresó a la vivienda -que tiene un pequeño patio delantero- e intentó atacar al novio de su exesposa. Pero éste, que se había ido al interior de la vivienda, salió con un arma de aire comprimido y le disparó al menos en cuatro oportunidades: "a las piernas", según declaró luego.
El agresor fue puesto en fuga y aunque se supo más tarde que tenía varias escoriaciones y heridas leves producidas por los disparos de los balines, no concurrió a ningún médico. Es más, los investigadores tuvieron que buscar cámaras de videovigilancia para identificarlo claramente en la zona del hecho.
Al campo para dejarla a pie e incomunicada
El ataque fue el corolario de una serie de otros episodios. Uno de los más graves sucedió el 4 de febrero de 2025, cuando el imputado -que todavía convivía con su víctima en la casa familiar de calle Juan José Passo- la invitó a dar una vuelta en un Fiat Cronos que utilizaban para el servicio de remises. Enfiló hacia un descampado de la RP 70 y allí discutió con la mujer. Le mostró una soga con la que dijo la ahorcaría; la despojó de su celular y la dejó abandonada allí, llevándose el auto, que a todo esto era propiedad dominial de la mujer.
En la audiencia donde la fiscal Favia Burella fue narrando los hechos imputados a Héctor R. intervino también la Dra. Cristina Fortunato, abogada penalista que representó a la víctima, quien está constituida como querellante en la causa. Fortunato recalcó que el acusado protagonizó durante muchos meses acciones de "acoso, hostigamiento y persecución" permanentes, con gran cantidad de denuncias en su contra por parte de la mujer. "No pudimos recoger evidencias de todas las amenazas, pero incluso llegó a presentarse en el Teatro Lasserre para una actividad de los hijos, y la amenazó de muerte". "Llama a los hijos para pedirles fotos de su mamá porque quiere saber dónde y con quien está. Hay una falta de control de sus impulsos cuando se trata de su expareja", remarcó.
Un hombre de trabajo "incapaz de contener sus impulsos"
El imputado -quien fue defendido por el penalista Carlos Farías Demaldé- también habló. Y lo hizo durante media hora. Además de contar la historia de la vida de la pareja y de presentarse como un hombre que sólo se dedicó al trabajo y al progreso familiar, negó ser capaz de herir a su expareja: "nunca le podría hacer daño porque siempre viví para ella y sus hijos. Tengo madre, hermana e hija y no lastimaría a una mujer", apuntó, mientras se secaba las lágrimas de los ojos.
Lo cierto es que su expareja y víctima en este caso no cree lo mismo: "Sé que si queda libre me va a matar. Yo vivo sola con mis hijos, no tengo a nadie más", le dijo al juez Stegmayer. Además del maltrato psicológico permanente, reveló que "no me puedo sentar a comer tranquila porque no sé si me va a pegar, a matarme o qué va a hacer".
Al analizar el caso, Stegmayer -que escuchó los argumentos de todas las partes- resolvió la prisión preventiva sin plazos para el hombre, al consideraR que los delitos imputados están debidamente probados para este momento preliminar de la investigación y que Héctor Emiliano R. incurrió en conductas "prototípicas de la violencia de género, donde el hombre actúa de tal manera de hacerle sentir a la víctima su indefensión, como pasó en el caso en que la llevó al descampado y la dejó abandonada, a pie y sin el teléfono". Stegmayer evaluó que la mujer fue víctima de una violencia "persistente y continuada" y que los riesgos procesales que implicarían la libertad del acusado son "claros y contundentes".