El Concejo Municipal de Rafaela homenajeó este jueves a René Gagliesi, una figura muy querida de la ciudad y estrechamente ligada al automovilismo local. Con 91 años y una vida dedicada al trabajo y a los fierros, recibió el reconocimiento con emoción y humildad.
“Lo tomé bien. Soy medio sentimental, me emociono enseguida”, confesó tras el acto. Al reflexionar sobre la distinción, agregó: “Creo que no es fácil. Se ve que me he portado bien en la vida”.
Durante la entrevista, Gagliesi recordó una enseñanza que lo acompañó siempre y que atribuyó a una frase de Juan Manuel Fangio: “Pensá en ser el mejor, pero nunca te lo creas”. En la misma línea, señaló que nunca le gustó la palabra orgullo. “Contento sí, orgulloso no. Orgulloso estaría si hubiese hecho algo bien para la humanidad, pero por salir campeón o recibir un reconocimiento, no”, expresó.
El homenaje lo tomó por sorpresa. Según contó, se enteró de manera informal gracias a un amigo que le comentó que el Concejo preparaba la distinción. “Yo no sabía nada. Me llamó un amigo y me dijo que me iban a hacer un homenaje. Le respondí que no sabía nada”, relató entre risas.
Al repasar su extensa trayectoria, recordó con especial cariño a quienes le enseñaron el oficio. "Aprendí el oficio de chico y me gustó desde el primer momento”, señaló. También evocó las exigencias de aquellos años de aprendizaje: “Me hacían renegar a propósito y me decían que nunca iba a aprender. Después me explicaban que era para que me hiciera un buen mecánico. A los 21 años ya tenía mi propio taller”.
Entre las anécdotas que marcaron su vida, destacó un episodio ocurrido durante el servicio militar en 1955. Mientras viajaba por la Ruta 34 encontró una valija con dinero y documentación, que devolvió a su dueño. El gesto fue reconocido por las autoridades militares. “Me sacaron como ejemplo delante de todos y me dieron 15 días de licencia. Son cosas que uno no se olvida”, recordó.
Padre de dos hijas, abuelo de cuatro nietas y de dos bisnietas, Gagliesi recibió el reconocimiento rodeado del afecto de familiares, amigos y vecinos. Una distinción que pone en valor no sólo su aporte al automovilismo y a la actividad mecánica, sino también una vida construida sobre el trabajo, la honestidad y la humildad.