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¿Ciudad tecnológica? El insólito atraso que esconde el centro de Rafaela

Mientras la región avanza hacia sistemas digitales automáticos, la ZEC obliga a vecinos y visitantes a una "búsqueda del tesoro" digital que quedó en el tiempo.
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Archivo Crédito: Rafaela Noticias
Mayra Aguilar

Por Mayra Aguilar

La escena se repite cada mañana en el centro de Rafaela: conductores que dan vueltas, bajan la ventanilla y preguntan dónde hay un comercio adherido para cargar crédito en la Zona de Estacionamiento Controlado (ZEC). En la era de la simplificación digital, el trámite cotidiano de dejar el auto para ir a trabajar o hacer un mandado sigue siendo un laberinto de pasos innecesarios.

El problema adquiere otra dimensión cuando se levanta la mirada hacia el proyecto de ciudad que se viene gestionando. Rafaela busca consolidarse de forma definitiva como un polo productivo, tecnológico y, fundamentalmente, como una sede atractiva para eventos regionales e internacionales. El próximo fin de semana, la ciudad recibirá fanáticos del automovilismo y en pocos meses, las calles locales albergarán a miles de visitantes, delegaciones y turistas con motivo de los Juegos Sudamericanos. La pregunta es inevitable: ¿está nuestra infraestructura urbana a la altura de esa recepción?

Para entender la realidad de lo que pasa cuando el motor se apaga, salimos a la calle a escuchar a los verdaderos protagonistas: los conductores.

La voz de la calle

Para muchos rafaelinos, el sistema actual dista mucho de ser una herramienta del siglo XXI. Incluso quienes ya tienen la aplicación municipal integrada a su rutina admiten que el proceso es cuesta arriba. "Para pagar uso la aplicación hace dos o tres años, pero la verdad que es un dolor de cabeza" , sentenció un vecino en pleno centro. Al ser consultado sobre cómo resuelve el saldo cuando la tecnología falla, agregó: "A veces pago por Mercado Pago y otras voy a un lugar donde doy mi patente y listo".

El verdadero drama, sin embargo, aparece cuando el conductor no es de la ciudad. La falta de cartelería y de nomencladores claros transforma la ZEC en una trampa invisible para los de afuera.

Unos visitantes de San Vicente reflejaron a la perfección esta desorientación:

— "Para pagar la zona de estacionamiento controlado, ¿saben a dónde tienen que hacerlo?" —preguntó este medio. — "No, no... nunca encontramos la información de dónde se hace", respondieron .

Otro santafesino de la región sumó su experiencia culposa: "La primera vez que vine consulté en un kiosco porque no hay ningún cartel que te diga dónde se carga. Sería importante que pongan más información en las esquinas o en los locales para que la gente que no es de Rafaela pueda conocer el sistema".

La brecha digital: "Hoy todo es el celular y nosotros somos grandes"

El sistema actual de la ZEC asume que todos los ciudadanos tienen el mismo nivel de conectividad y destreza tecnológica, ignorando a un sector importante de la población que prefiere la asistencia humana o que se siente excluida por los sistemas actuales (como el chatbot de WhatsApp "Rafi", que exige tener el número agendado previamente).

Un productor que venía de trabajar en el campo graficó esta realidad con total honestidad intelectual:

"Yo siempre voy al kiosco que está cerca del banco porque es lo que me queda cómodo. Hace falta mayor información. Nosotros esto no lo manejamos... ya somos grandes, estamos desactualizados. Hoy todo es el celular y yo soy cuadrado con estas cosas, los chicos vuelan".

Este testimonio expone que, cuando la tecnología no es intuitiva ni está bien señalizada en la vía pública, termina convirtiéndose en una barrera de exclusión antes que en una solución.

El espejo regional y una estadística que alarma

Mirar a los costados permite entender el rezago. En la ciudad de Santa Fe, el sistema SEOM resolvió la ecuación hace tiempo mediante una aplicación oficial unificada. El proceso es visual y directo: las dársenas están identificadas con números visibles pintados sobre la calzada. El usuario llega, ingresa el número de su lugar en el teléfono, activa el estacionamiento y se olvida. Rápido, transparente y autónomo. En Rafaela, en cambio, se sigue dependiendo del horario de los comercios o de un sistema web poco amigable.

La urgencia de modernizar el cobro no es un capricho menor si se tiene en cuenta la impresionante densidad vehicular de la ciudad. Durante la recorrida, un vecino aportó un dato clave que define el humor social al volante:

"Rafaela es la ciudad que tiene más vehículos por cápita. Se habla de 2.12 vehículos incluyendo las motos. No se puede ni cruzar la calle".

Si a una ciudad que ya de por sí sufre el impacto de tener más de dos vehículos por habitante se le suma un sistema de cobro lento, burocrático y sin cartelería, el resultado es el colapso de la paciencia del ciudadano.

Los pequeños detalles hacen a la gran ciudad

El debate en torno a la ZEC no es un mero reclamo por comodidad individual; es una discusión sobre accesibilidad, modernización y experiencia de usuario. Si la marca de la ciudad pretende vender innovación, vanguardia y proyectarse como sede de eventos internacionales, las herramientas estatales más básicas deben acompañar ese relato.

Algunos ciudadanos extremaron el debate sosteniendo que "el estacionamiento medido es una locura que no tendría que existir porque uno ya paga la patente y los servicios" . Pero sin ir al extremo de la eliminación, la reforma es urgente.

La tecnología bien aplicada no debe convertirse en una "búsqueda del tesoro" digital; su fin primordial es simplificarle la vida a la gente. Para que Rafaela sea verdaderamente un faro tecnológico y reciba con orgullo a los visitantes de los Juegos Sudamericanos, la política local debe entender que el desarrollo de una ciudad moderna también se demuestra en la practicidad de sus detalles cotidianos.

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