El jueves 18 de junio, el CCIRR estrenó el sexto episodio de la segunda temporada de El Lienzo, una iniciativa que busca poner en valor el rol transformador de la industria, el comercio y los servicios en la comunidad y de la que Rafaela Noticias es media partner junto a otros medios de la ciudad.
Para esta ocasión, fue convocada Melisa Chiavassa, socia gerente de Chiavassa Distribuciones, una empresa dedicada a la distribución y comercialización de productos congelados en Rafaela y la zona.
El Lienzo cuenta con el apoyo de Estudio LS y Grupo Sancor Seguros, como sponsors gold; Food Solutions, como sponsor silver; y Fideos Chanuvi, Grupo Cross, Menara Construcciones y Over, como sponsors bronze.
También acompañan Daiana Pautasso, Ojalá y Polenta.
Melisa Chiavassa, socia gerente de la firma, repasa los inicios del negocio familiar nacido en plena crisis del 2002, las claves de la logística en el Parque Industrial de Bella Italia, la gestión de los locales de "Yo Heladerías" y el desafío del liderazgo femenino y generacional.
El origen: nacer en la crisis y crecer desde abajo
La historia de Chiavassa Distribuciones está ligada de forma inevitable a la cultura del esfuerzo y el legado familiar. Nacida en el emblemático y complejo año 2002, la empresa fue el resultado de la audacia de un trabajador que decidió apostar por lo propio en el peor escenario posible.
"Mi papá era empleado de la distribuidora que representaba y hacía la logística de lo que hoy es *'Yo Heladerías'* (en ese momento bajo otro nombre) junto a otras marcas", relata Melisa Chiavassa, socia gerente de la firma. Cuando el propietario original —ajeno a Rafaela— decidió dejar la actividad, su padre tomó una decisión determinante: "Logró comprar la distribuidora y empezar muy de abajo, con muy poco y mucho esfuerzo. Se quedó con algunos productos y así, de a poquito, empezó todo".
La transición no fue sencilla para la economía familiar. "Tuvimos una infancia con mucho sacrificio. Vivíamos con lo justo, aunque nunca nos faltó nada", evoca Melisa. "Ahí es donde uno valora lo que cuestan las cosas. Cuando mi viejo empezó con esto, para nosotros fue acompañar y apostar a ese crecimiento. Yo era un poco más grande y entendía más; mis hermanos eran chicos, pero acompañaban".
Del depósito al mostrador: el boom de la primera heladería
Con el tiempo, la comercialización mayorista decantó en un nuevo desafío: la apertura del primer local exclusivo de la marca en Rafaela, un hito que combinó intuición, improvisación y un éxito inmediato.
"No estaba todo programado. No había reglas ni pautas; todo se fue dando solo", confiesa Melisa al recordar la apertura del local en la esquina de Viamonte y Bulevar Roca.
"Teníamos 19 o 20 años. Habíamos contratado al personal y hecho una capacitación en atención y servido de helado, listos para inaugurar formalmente al día siguiente. Hicimos una pequeña reunión previa para familiares y amigos. El local era todo vidriado y, al caer la noche, la gente empezó a amontonarse afuera queriendo entrar a comprar. Mi papá me miró y me dijo: '¿Abrimos?'. Yo le dije que no, que no sabíamos por dónde empezar. Pero abrimos igual. Esa primera noche nos quedamos sin helado".
El impacto fue inmediato. Aunque el producto ya circulaba en kioscos y supermercados, el formato de heladería exclusiva era una novedad para Rafaela. "Logramos un muy buen posicionamiento de entrada y el producto tuvo una aceptación total", señala. Tras ese primer paso, el crecimiento comercial se consolidó en un lapso de cuatro años por sucursal: primero llegó la apertura en Avenida Santa Fe, luego Falucho y Suipacha, y finalmente la mudanza del local fundacional hacia una ubicación estratégica frente a la Plaza 25 de Mayo. Actualmente, la firma gestiona cuatro sucursales en la ciudad y abastece a los alrededores.
Logística regional y el "nexo" comercial
Hoy en día, la base de operaciones de la distribuidora se encuentra consolidada en el *Parque Industrial de Bella Italia*, un salto cualitativo tras haber transitado por diversos alquileres en Rafaela. "Ahí tenemos nuestras oficinas y el galpón físico con los insumos y mercadería. Es nuestra base operativa para abastecer a los clientes locales, a nuestras propias heladerías y salir a hacer la logística en toda la región", detalla Chiavassa.
Al analizar el modelo de negocios y la expansión territorial, Melisa aclara que la relación con los locales de la región no se rige bajo el formato de franquicia tradicional:
- Sin canon mensual: "Nuestra empresa no cobra un canon por franquicia. Somos un nexo entre la fábrica y el cliente que quiere abrir su propia sucursal".
- Asesoramiento integral: La firma provee el mobiliario, la mercadería y el know-how logístico.
- Adaptación al territorio: "Buscamos que las condiciones edilicias e higiénicas sean las adecuadas, pero adaptamos el negocio a la escala de cada localidad. No es la misma magnitud la que requiere Rafaela que la que puede necesitar un pueblo pequeño como Susana. Cuidamos que el cliente no deba afrontar una inversión desmedida".
El recambio generacional y el liderazgo femenino
En la actualidad, la conducción de la empresa es plenamente familiar. El fundador comparte el timón administrativo y contable con sus tres hijos. "Nos dividimos las tareas. Si bien yo estoy detrás de todo lo que sucede, mi hermano está al 100% en el día a día físico de los locales, el personal y los insumos, mientras que yo atiendo otras necesidades del negocio desde la gestión", explica Melisa, quien además sumó herramientas formativas clave como el coaching empresarial para optimizar la gestión de recursos humanos y la empatía interna.
Afrontar el rol directivo siendo mujer en un sector históricamente masculinizado como el transporte y el depósito fue un proceso de consolidación de espacios.
"Por suerte, en las heladerías el personal son todas mujeres, pero en el depósito son todos varones. Históricamente es un rubro ligado a lo varonil, pero hoy las mujeres estamos cambiando la mentalidad del mundo corporativo y liderando empresas. En mi caso, siempre tuve presencia y traté de hacerme escuchar. Mi papá también me dio ese lugar de entrada; si no, no hubiésemos crecido tanto".
Ese perfil proactivo la llevó a ser pionera en el acercamiento de la empresa al Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR), espacio donde hoy integra activamente la Comisión de Empresas de Familia. "El centro creció muchísimo. Las capacitaciones son muy beneficiosas porque compartís problemáticas comunes con otros empresarios, encontrás soluciones conjuntas y generás nuevos contactos. Las Pymes y las grandes empresas son las que empujan este país y son vitales para la ciudad".
Desafíos estacionales y la mirada al futuro
Uno de los mayores retos operativos de la empresa es la marcada estacionalidad de su producto estrella. "El invierno es muy crudo y cuesta mantener la estructura física y humana en los meses donde no se genera lo mismo", explica. "Aprovechamos la temporada baja para dar vacaciones al personal, reordenar los locales, mejorar la infraestructura y prepararnos para la primavera-verano. Llevamos más de 20 años dando pelea en este ciclo".
De cara al futuro, el horizonte de Chiavassa Distribuciones se proyecta hacia la diversificación y la expansión logística. "Estamos en pleno crecimiento. Nuestra idea es crecer mucho más en el área de logística, abiertos al desafío de incorporar y representar nuevas marcas en la ciudad", anticipa Melisa.
Al cerrar, reflexiona sobre los valores heredados que dictan el día a día de la firma: "A nosotros nadie nos regaló nada; las cosas se consiguen trabajando, insistiendo y siguiendo la intuición. Mi papá nos transmitió la constancia, el valor del trabajo diario y, por sobre todo, ser buena persona. Eso se transmite de forma directa a los empleados, a los clientes y a tus pares empresarios. Al final del día, ser transparente siempre te trae beneficios".