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Locales

La pregunta contra el olvido

24 de marzo. A 41 años del inicio de este oscuro y perverso periodo, no podemos dejar de olvidar sus implicancias en económicas, caracterizadas por la inserción en el sistema financiero internacional, el desmantelamiento de la industria manufacturera desarrollada desde 1930.

Los dolores de nosotros, los pueblos latinoamericanos, y sobre todo, de los territorios del Sur, a lo largo de la historia fueron dejando las mismas cicatrices. Son los duros sufrimientos de los que trabajan a corazón y a pulmón para emanciparse económica, política y culturalmente. Por eso no es casual que la marcha de nuestras luchas lata con el mismo ritmo. Como no es casual que se levante en Santiago de Chile un imponente Museo de la Memoria lleno de imágenes terribles de la dictadura de Pinochet, se escuche en los pasillos del edificio el estruendo de las bombas que estallan en La Moneda o el movimiento de tanques que cercan la plaza para derrocar al Salvador Allende. 

En Montevideo el overol de presidiario del Pepe Mujica se erige casi anónimo y junto al de otros en el museo de la memoria de Uruguay. Allí una pequeña cajita de papel de tabaco fue convertida por las manos esperanzadas de un prisionero en un libro, las cartas desgarradoras de un padre detenido ilegítimamente a su pequeña hija son la fe y una bandera enorme que pide justicia es la lucha por la democracia. En la prisión denominada Penal de Libertad, detienen a presos políticos como Raúl Sendic.

En nuestra Argentina el 24 de marzo de 1976 comienza la noche más oscura de nuestros dias. El último golpe cívico-militar arraigo un modelo de país políticamente autoritario, económicamente regresivo y socialmente injusto. El golpe fue el comienzo del fin de los ciclos democracia-dictadura que empiezan con la Década Infame y el derrocamiento de Yrigoyen en 1930. Por otro lado, al igual que en otros lugares de America, la dictadura argentina fue financiada y avalada por los centros de poder internacional y los grupos económicamente concentrados. Por eso Músicos hermanos son Zitarrosa, Víctor Jara y la Negra Sosa, como tantos otros que dieron vuelo a sus voces de lucha en medio de Economistas hermanos como Martínez de Hoz, el chileno Sergio de Castro con sus Chicago Boys y el uruguayo Alejandro Végh Villegas.

 

Por esos años la maquinaria del Estado, en vez de asumir la capacidad de garantizar derechos, estaba puesta al servicio de la detención, tortura y desaparición de personas. En cuanto a los operativos de secuestro tenían una organización metódica al momento del mismo que implicaba inteligencia previa, cortes de calles y luz, zonas liberadas, uso de vehículos oficiales o no oficiales y un numero importante de “agentes” fuertemente armados. La maquinaria infernal del gobierno incluida también un sin numero de centros clandestinos de detención desplegados en todo el territorio nacional con mayor o menor autonomía, y con mayor o menor ocultamiento de estos. Allí, además de la detención y tortura como moneda corriente, se practicaban abortos, violaciones, partos en condiciones insalubres, análisis y redacción de notas, comunicados y operaciones de prensa varias. 

 

A 41 años del inicio de este oscuro y perverso periodo, no podemos dejar de olvidar sus implicancias en económicas, caracterizadas por la inserción en el sistema financiero internacional, el desmantelamiento de la industria manufacturera desarrollada desde 1930. Se liberalizaron las importaciones, privatizándose un importante número de empresas públicas, para finalmente producir el achicamiento de la presencia del Estado en el ámbito económico y social. La dictadura dejó como saldo una elevación astronómica de la deuda externa, ya que paso de u$s 3 mil millones a u$s 50 mil. Según el economista Aldo Ferrer, America Latina fue la región del mundo que más se endeudó por esos años y Argentina batió el record. Entre 1975 y 1983 la deuda externa latinoamericana aumento 10 veces y la Argentina 15. Este aumento se explica en parte por la nacionalización de la deuda externa privada. En esos años, todos los indicadores representativos del sistema económico fueron negativos, como la inflación o el producto per capita.

 

En diciembre del 83, a pocos días de haber asumido el presidente Alfonsín, se firman los decretos para la creación de la CONADEP y la ejecución del Juicio a las Juntas Militares, entre otras medidas. A partir de un nuevo contexto social y político, de la mano con la vuelta de la democracia, se llevan a cabo los juicios contra los máximos responsables públicos como Jorge Videla, Emilio Massera, Orlando Agosti, Roberto Viola, Armando Lambruschini, Omar Greffigna, Leopoldo Galtieri, Jorge Anaya y Basilio Lami Donzo, bajo la acusación de organización sistemática de delitos de secuestro, tortura, robo, homicidio, allanamiento ilegal y falsedad documental. Julio Strassera y Luis Moreno Ocampo fueron los fiscales que presentaron la existencia de cerca de 800 casos en los que se atenta contra los derechos humanos. Algo importante para compartir es que si bien las dictaduras de toda América Latina formaron parte de un mismo entramado, existen pocos ejemplos sobre este precedente: en el qué el poder civil y político juzgue a quienes usurparon inconstitucionalmente el poder y cometieron delitos atroces de lesa humanidad. Sin dudas esto no hubiese sido posible sin la militancia constante y comprometida de las distintas organizaciones sociales relacionadas con los DDHH.

Aun así quedan interrogantes que ningún tribunal podrá responder. Por eso es necesario que de la memoria, la verdad y la justicia vayan regresando uno a uno los desaparecidos desde el fondo del olvido, el dolor y la oscuridad. ¿A dónde están los niños y niñas que aun les siguen robando la identidad? ¿Cuántos nuevos pobres dejó el sistema económico injusto e impuesto? ¿Quién le devuelve el tiempo perdido a los detenidos? ¿A dónde van los besos y los abrazos de las Madres y Abuelas que esperan a sus hijos y nietos? “el silencio no será una respuesta ni el tiempo cerrará las heridas” decían las Madres de Plaza de Mayo bajo los tiempos de dictadura. ¿Será porque las respuestas también han sido robadas y quitadas de nuestra historia? 

De todas formas, hay algo que no se han podido llevar ni las dictaduras pasadas ni los posibles tiempos venideros, y eso hace referencia a algo tan simple y tan humano como la posibilidad preguntar, de preguntarse uno como persona, de preguntarnos como sociedad. La capacidad de preguntar es aquella que nos lleva a cuestionar, a no creer en ese único relato que se nos presenta. Es esa maravilla que nos abre puertas y nos permite mirar hacia más allá, y por ende nos abre el camino para soñar, y en la búsqueda eterna de ese sueño, la pregunta resulta nuestra mejor arma para luchar contra el olvido y la llave precisa para las futuras generaciones hacia el sendero de la memoria, la verdad y la justicia. 

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