Hay historias que trascienden las noticias. Historias que hablan de coraje, de amor y de una fuerza capaz de desafiar el dolor más profundo. La de Elizabeth Ordóñez fue una de ellas.
Este jueves 25 de junio falleció Elizabeth, una mujer que durante años libró una batalla desigual contra un cáncer de mama que hizo metástasis en sus huesos, pero que jamás permitió que la enfermedad le quitara aquello que más la definía: su amor incondicional por sus hijos.
En Rafaela Noticias contamos su historia una y otra vez. No porque buscara protagonismo, sino porque cada entrevista era un nuevo pedido de ayuda para sostener la vida de su familia. Nunca pidió para ella solamente. Siempre habló primero de Luz, su hija, quien desde pequeña enfrenta el mielomeningocele y necesita tratamientos, cirugías y cuidados permanentes. También de Ángel, su hijo, por quien soñaba con un futuro mejor.
Aun cuando los médicos le comunicaron que ya no había tratamientos oncológicos activos para combatir la enfermedad y que solo podían acompañarla con medicación paliativa, Elizabeth no dejó de luchar. Organizó rifas, ventas solidarias, ofreció muebles, pan casero, buscó alternativas para generar un ingreso desde su casa y golpeó todas las puertas posibles.
Mientras soportaba dolores físicos cada vez más intensos, también convivía con otra preocupación constante: una vivienda que se llovía, paredes deterioradas por la humedad y la incertidumbre de no saber cómo afrontar los gastos de los viajes, los medicamentos y las intervenciones que Luz necesitaba.
Sin embargo, nunca perdió la esperanza.
En cada conversación repetía el mismo mensaje: seguía confiando en Dios. Agradecía a cada vecino que colaboraba, a quienes donaban un alimento, un pañal, una transferencia, una oración o simplemente compartían su historia. Siempre encontraba un motivo para agradecer, incluso en medio de la adversidad.
Hoy esa lucha llegó a su fin.
Elizabeth descansa en paz después de haber entregado hasta la última de sus fuerzas por sus hijos. Pero su historia no termina acá.
Quedan su mamá, sus hermanos, sus amigos y, sobre todo, sus hijos. Luz continúa necesitando tratamientos médicos, controles, insumos y el acompañamiento que durante tantos años su mamá hizo hasta donde su cuerpo se lo permitió. Ángel también enfrenta ahora la enorme ausencia de quien fue su sostén y ejemplo de vida.
El velorio de Elizabeth se realizará este viernes 26 de junio en la sala velatoria ubicada en Zaffetti 1440, donde familiares, amigos y vecinos podrán darle el último adiós.
Un pedido que hoy es de toda la comunidad
Durante años Rafaela acompañó a Elizabeth cada vez que necesitó ayuda. Hoy ese compromiso solidario puede transformarse en un abrazo para la familia que ella dedicó su vida a cuidar.
Quienes puedan colaborar con Luz y su entorno familiar, ya sea con ayuda económica, insumos o cualquier forma de acompañamiento, estarán honrando el legado de una madre que nunca dejó de pelear. En este momento, luz necesita una silla de ruedas, ya que la que tiene es muy chica, quienes puedan ayudarla pueden comunicarse al 3492 31-6607.
Porque Elizabeth no será recordada únicamente por la enfermedad que enfrentó.
Será recordada por su fortaleza, por su inmensa fe, por su capacidad de seguir sonriendo cuando todo parecía perdido y, sobre todo, por haber demostrado que el amor de una madre puede sostener una familia incluso en los momentos más difíciles.
Descansá en paz, Elizabeth.
Tu lucha terminó, pero tu ejemplo permanecerá para siempre en el corazón de quienes conocieron tu historia.