La escena con la que se encuentra cualquier transeúnte al llegar a la esquina de Belgrano y Liniers es desoladora: montículos de tierra, veredas destruidas, cintas de peligro precarias y agua que continúa brotando desde las profundidades.
Hasta allí llegó el equipo de Rafaela Noticias para constatar el reclamo de los vecinos, quienes aseguran estar viviendo un verdadero calvario que ya se extiende por casi tres meses.
El origen del problema y la falta de respuestas
Todo comenzó con una aparente pérdida de agua en plena calzada sobre calle Belgrano. Tras los reclamos iniciales, cuadrillas operativas se hicieron presentes, pero la solución estuvo lejos de llegar.
"Primero rompieron la vereda del frente, al no encontrar la pérdida fueron a lo de mi vecino Fabián, y después siguieron rompiendo hasta nuestra vivienda", relató uno de los vecinos afectados ante el micrófono de este medio. Pese a las sucesivas roturas y excavaciones en la calle y las veredas, el agua sigue brotando: "Hemos sacado el agua con baldes junto a otros vecinos y vuelve a salir; el problema sigue estando".
La situación generó una profunda impotencia debido a la burocracia y la falta de respuestas concretas. "Hice cuatro reclamos formales. Intenté ir personalmente a las oficinas de Aguas Santafesinas (ASSA), pero estaban colapsadas de gente", se lamentó el frentista, cuestionando además que los operarios que envían pertenezcan a empresas tercerizadas: "Viene uno, viene otro y ninguno tiene idea de lo que tiene que venir a hacer".
Peligro latente: accidentes y riesgo estructural
El estado de abandono de la obra no solo aísla a los propietarios —quienes ya no pueden ingresar ni retirar sus vehículos por el frente de las viviendas—, sino que representa un peligro constante para la seguridad pública.
Hace apenas unos días, una familiar de uno de los damnificados sufrió una fuerte caída luego de que la vereda circundante terminara por desmoronarse. Afortunadamente no pasó a mayores en cuanto a lesiones graves, pero la escena dejó en evidencia la precariedad de la señalización: "Las pocas vallas de madera que había las sacaron y las reemplazaron por unas tiritas de plástico que no sirven para nada".
A esto se le suma la preocupación por el flujo masivo de menores y alumnos que circulan diariamente por el sector en horarios de salida escolar (13:15 y 14:15 hs), encontrándose con un embudo peligroso y sin espacio para caminar. Asimismo, los vecinos alertan que la acumulación constante de agua en las zanjas ya está comenzando a comprometer los cimientos de las propiedades.
El pedido a las autoridades
Entre la bronca y la ironía —llegando a bromear con la posibilidad de "traer turistas y armar una laguna artificial"—, el reclamo de los vecinos de Belgrano y Liniers es contundente: exigen una solución definitiva por parte de la prestataria del servicio y solicitan que el municipio intervenga para exigir explicaciones y poner fin a una obra que lleva demasiado tiempo paralizada.