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Opinión

Argentina, de Millonaria a Mendiga. Parte tres

Las Provincias Unidas del Río de la Plata tenían, en los años 20,
todo el empuje y el auge que la economía mundial gozaba. Por Guillermo Briggiler
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Imagen Ilustrativa. Fuente: Internet

Las Provincias Unidas del Río de la Plata tenían, en los años 20,

todo el empuje y el auge que la economía mundial gozaba y además,

lo encabezaba, con un sector agroexportador que acuñaba el término

“El Granero del Mundo” para sí, y un sector industrial que

miraba el mercado interno y dependía de los dólares que generaba la

agroexportación para importar maquinaria y aquellas materias primas

que no elaborábamos.

En

las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado, surge la rivalidad

entre Argentina y Estados Unidos, por ser competidores directos en la

exportación de productos agrícolas, principalmente trigo, pero

también conflictos internos por la llegada a nuestro país de

capitales norteamericanos que invertirían en el negocio de las

carnes, con la oposición de la Sociedad Rural y los poderosos

ganaderos de entonces. Como si esto fuera poco el Yrigoyenismo, lanza

una campaña nacionalista agresiva, con intención electoralista,

sobre la industria petrolera, espantando los capitales

norteamericanos que invertían en ésta. Nuevamente y como se seguirá

repitiendo en nuestro país, la política utiliza la retórica para

ganar elecciones, sin tener en cuenta la economía. Ustedes concluyan

quienes salieron beneficiados y quienes perdedores del

enfrentamiento.

Llegó

la crisis de 1930 que afectó principalmente a las naciones más

industrializadas y en la misma década el comienzo de la segunda

guerra mundial. Estos dos hitos le darían nuevamente al país la

oportunidad de cambiar su modelo industrial, que solo miraba (y mira)

a su ombligo, el mercado interno.

Entre

1929 y 1945, el sector industrial, por primera vez, se convierte en

el motor del Producto Bruto Interno, duplicando en dicho período la

producción Industrial. El principal motivo fue que, con la guerra,

casi todo escaseaba en el mundo, ya que la maquinaria productiva se

dedicaba, casi con exclusividad a la industria bélica. Todo lo que

Argentina le ofreciera al orbe tenía su demanda.

 

Nuestro

país debió haber aprovechado esa oportunidad para cambiar su modelo

industrial, de productora de bienes de consumo, a bienes industriales

de base. El principal escollo que tuvo para crecer fue, la limitación

para importar maquinaria pesada, que no se estaba produciendo en el

mundo, era el momento para fabricarla aquí. Pero no se hizo y se

apostó por la industria liviana y por distribuir las ganancias en

actividades no productivas, ligadas principalmente al consumo. Lo que

debió hacerse debería haber sido, transferir recursos a las

industrias de base para que el desarrollo fuera sostenido y

estaríamos viviendo otra historia. Pero se dejó pasar la

oportunidad, nuestra industria quedó sin inversiones y con su parque

industrial obsoleto. Nuevamente quedamos dependiendo del sector

agroexportador y el mundo se reconvirtió nuevamente proveyendo a los

mercados internacionales, mientras que nuestro país demandaba

fuertemente dichas importaciones.

 

Con

Perón en el poder, año 1.946 y el mundo dividido entre comunismo y

capitalismo, se lanza el primer plan quinquenal, persiguiendo el

objetivo de lograr que Argentina fuera totalmente autosuficiente. Se

redistribuyeron los ingresos a favor de los trabajadores y con

contrapartida en el sector agrícola, se invirtió en la industria,

nacionalizándolas, utilizando para ellos los recursos acumulados en

el período. Se crea un macroestado y un sistema social que comienza

a depender de este, principalmente en empleos.

 

La

distribución de los ingresos a favor de los asalariados, condujo a

una expansión del mercado interno, la industria siguió apuntando a

este y los comodities agrícolas, centrales en la canasta básica

argentina, como granos y carnes, se consumían en un porcentaje del

70% en el mercado interno, quedando solo los saldos para exportar y

generar divisas que la industria necesitaba, ya que seguimos siendo

dependientes de los dólares agropecuarios.

 

 

Para cumplir con el principal objetivo propuesto en el plan

quinquenal, se crea el Instituto Argentino para la Promoción del

Intercambio, que tenía como función establecer, discrecionalmente,

el valor de los productos exportables, entregándole al Estado, la

diferencia entre los precios internacionales y el valor por éste

establecido. Dichos fondos se destinaban a la redistribución del

ingreso, realizado principalmente a través del gasto público. Fue

una transferencia de recursos del sector agroganadero al Estado, a la

industria y a la economía urbana.

Observe

lector y encontrará similitudes con otras etapas de la vida

económica de nuestra querida Argentina. Continuará…

#BuenaSaludFinanciera

@ElcontadorB @GuilleBriggiler

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