Las Provincias Unidas del Río de la Plata tenían, en los años 20,
todo el empuje y el auge que la economía mundial gozaba y además,
lo encabezaba, con un sector agroexportador que acuñaba el término
“El Granero del Mundo” para sí, y un sector industrial que
miraba el mercado interno y dependía de los dólares que generaba la
agroexportación para importar maquinaria y aquellas materias primas
que no elaborábamos.
En
las décadas del 20 y del 30 del siglo pasado, surge la rivalidad
entre Argentina y Estados Unidos, por ser competidores directos en la
exportación de productos agrícolas, principalmente trigo, pero
también conflictos internos por la llegada a nuestro país de
capitales norteamericanos que invertirían en el negocio de las
carnes, con la oposición de la Sociedad Rural y los poderosos
ganaderos de entonces. Como si esto fuera poco el Yrigoyenismo, lanza
una campaña nacionalista agresiva, con intención electoralista,
sobre la industria petrolera, espantando los capitales
norteamericanos que invertían en ésta. Nuevamente y como se seguirá
repitiendo en nuestro país, la política utiliza la retórica para
ganar elecciones, sin tener en cuenta la economía. Ustedes concluyan
quienes salieron beneficiados y quienes perdedores del
enfrentamiento.
Llegó
la crisis de 1930 que afectó principalmente a las naciones más
industrializadas y en la misma década el comienzo de la segunda
guerra mundial. Estos dos hitos le darían nuevamente al país la
oportunidad de cambiar su modelo industrial, que solo miraba (y mira)
a su ombligo, el mercado interno.
Entre
1929 y 1945, el sector industrial, por primera vez, se convierte en
el motor del Producto Bruto Interno, duplicando en dicho período la
producción Industrial. El principal motivo fue que, con la guerra,
casi todo escaseaba en el mundo, ya que la maquinaria productiva se
dedicaba, casi con exclusividad a la industria bélica. Todo lo que
Argentina le ofreciera al orbe tenía su demanda.
Nuestro
país debió haber aprovechado esa oportunidad para cambiar su modelo
industrial, de productora de bienes de consumo, a bienes industriales
de base. El principal escollo que tuvo para crecer fue, la limitación
para importar maquinaria pesada, que no se estaba produciendo en el
mundo, era el momento para fabricarla aquí. Pero no se hizo y se
apostó por la industria liviana y por distribuir las ganancias en
actividades no productivas, ligadas principalmente al consumo. Lo que
debió hacerse debería haber sido, transferir recursos a las
industrias de base para que el desarrollo fuera sostenido y
estaríamos viviendo otra historia. Pero se dejó pasar la
oportunidad, nuestra industria quedó sin inversiones y con su parque
industrial obsoleto. Nuevamente quedamos dependiendo del sector
agroexportador y el mundo se reconvirtió nuevamente proveyendo a los
mercados internacionales, mientras que nuestro país demandaba
fuertemente dichas importaciones.
Con
Perón en el poder, año 1.946 y el mundo dividido entre comunismo y
capitalismo, se lanza el primer plan quinquenal, persiguiendo el
objetivo de lograr que Argentina fuera totalmente autosuficiente. Se
redistribuyeron los ingresos a favor de los trabajadores y con
contrapartida en el sector agrícola, se invirtió en la industria,
nacionalizándolas, utilizando para ellos los recursos acumulados en
el período. Se crea un macroestado y un sistema social que comienza
a depender de este, principalmente en empleos.
La
distribución de los ingresos a favor de los asalariados, condujo a
una expansión del mercado interno, la industria siguió apuntando a
este y los comodities agrícolas, centrales en la canasta básica
argentina, como granos y carnes, se consumían en un porcentaje del
70% en el mercado interno, quedando solo los saldos para exportar y
generar divisas que la industria necesitaba, ya que seguimos siendo
dependientes de los dólares agropecuarios.
Para cumplir con el principal objetivo propuesto en el plan
quinquenal, se crea el Instituto Argentino para la Promoción del
Intercambio, que tenía como función establecer, discrecionalmente,
el valor de los productos exportables, entregándole al Estado, la
diferencia entre los precios internacionales y el valor por éste
establecido. Dichos fondos se destinaban a la redistribución del
ingreso, realizado principalmente a través del gasto público. Fue
una transferencia de recursos del sector agroganadero al Estado, a la
industria y a la economía urbana.
Observe
lector y encontrará similitudes con otras etapas de la vida
económica de nuestra querida Argentina. Continuará…
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