El arrebato es uno de los delitos que suele ser de los más difíciles de combatir en la ciudad. Según pudo averiguar RAFAELA NOTICIAS el promedio diario de este tipo de hechos es de 3, dándose la mayoría los fines de semana. Las víctimas son mujeres que caminan solitarias por la calle, que son elegidas al azar por los delincuentes, los que generalmente se mueven de a dos y en moto (ha habido casos que se trasladaban en bicicleta e incluso caminando). Las jurisdicciones de las comisaría 2º y 1º (que son las más amplias y comerciales) son los principales sectores de la ciudad donde se producen estos hechos, aunque no hay un lugar específico y único donde ocurran. Los arrebatadores son jóvenes hasta 23 años, generalmente, que no llevan armas, pero que utilizan la violencia física para cometer los hechos, tirando a sus víctimas al suelo; sea que éstas vayan caminando, en moto o en bicicleta. Los vehículos en que se desplazan generalmente son motos robadas.
¿Por qué es difícil prevenirlos?
Primeramente porque no hay un punto fijo donde se generen. Cuando uno observa el mapa del delito con el que cuentan las fuerzas de seguridad, advierte que semana a semana los hechos van cambiando de sector. Así, cuando se detecta un barrio donde suceden arrebatos, generalmente se suelen hacer operativos de saturación, pero los hechos se trasladan a otro sector. El hecho de que las motos que utilizan los arrebatadores sean robadas, complica aún más la tarea de aprehenderlos. Primero, que los delincuentes no tienen ningún empacho en abandonar el vehículo en caso de que fuera necesario huir a pie, y segundo, que las cámaras de seguridad de la ciudad tampoco pueden identificar a los rodados, a los que generalmente se les saca la chapa patente.
Un delito excarcelable
El arrebato podría ser tipificado, según el Código Penal como Hurto (si se produce el hecho sin ejercer violencia sobre las cosas y las personas) o Robo (si hay violencia). En el primero de los casos, la pena va del mes a los 2 años de prisión, mientras que en el segundo de 1 mes a 6 años. En todos los casos se trata de un delito excarcelable (el autor no va preso) por tener una pena en expectativa inferior a los 3 años. Si al arrebatador se lo detiene a los pocos minutos de haber cometido el hecho, no llega a ser Robo, sino Tentativa de Robo, por lo que la pena es aún menor. Y si al delincuente se le encuentra en su domicilio elementos robados, tampoco es suficiente para acusarlo de ser el autor del robo, sino que se le ejecuta una causa por encubrimiento, que tiene una pena hasta los 3 años (excarcelable). Ni hablar si el que arrebata es un menor de edad, donde luego de un trámite más bien administrativo, es devuelto a sus padres. ¿Qué posibilidades hay que en poco tiempo no esté devuelta intentando conseguir dinero fácil bajo la misma modalidad si no recibe algún tipo de asistencia o contención del Estado?
Lo que sí cambia el cuadro penal, es cuando el arrebatador utiliza algún tipo de arma para cometer el delito, ya que en ese caso la pena mínima es de 5 años, y si el arma es de fuego, la pena ya sube a 6 años. En estos casos, sí se trataría de un delito que deberá pagar con pena efectiva (2 tercios de la condena). Todo esto, por supuesto, si se logra detener al delincuente primero, y luego juntar las correspondientes pruebas. A veces éstas no son tan sencillas de hallar dado que, por ejemplo, el testimonio de las víctimas que pasan por estos hechos, no siempre se certero.
Trabajo de las fuerzas de seguridad
Los operativos de saturación que se dan en los diferentes barrios apuntan a prevenir el accionar de los arrebatadores. Sobre todo identificando a aquellos que se trasladan en motos robadas, a los que no se les encuentra un arma, pero que se presupone que podrían estar utilizando el vehículo para cometer este tipo de delito. La Policía Motorizada ha dado buenos resultados. Desde que esta fuerza se ha instalado en la ciudad ha posibilitado la persecución y aprehensión en algunos casos de arrebatadores. Está claro que harían falta más efectivos en este sentido. Ya con el delito consumado, la Policía de Investigaciones también viene trabajando mediante el rastreo de celulares robados en arrebatos. De mayo a octubre, esta dependencia recuperó 18 teléfonos de alta gama, logrando la detención e imputación de 12 personas. Además se realizaron inspecciones a locales de ventas y reparación de celulares, e incluso en algunos casos se logró la recuperación de los aparatos en manos de sujetos que los compraron. A los que se les realiza un causa por encubrimiento.