Melisa R. de 27 años denunció ante la Comisaría 1º de nuestra ciudad que el pasado 24 de agosto sufrió el robo de su mochila, documentación personal y 3500 pesos en efectivo dentro de un supermercado de la ciudad (el mismo tiene nombre de ave marina no voladora) ubicado en Aristóbulo del Valle. Sus pertenencias, según consta en su denuncia a la que RAFAELA NOTICIAS tuvo acceso, estaban en el casillero o locker Nº1, el cual había sido cerrado por la joven con llave, colocando la misma en su bolsillo mientras realizaba la correspondiente compra. Al momento de llegar a la caja, cuando Melisa R. fue en busca del dinero, notó que su casillero no se abría. Por lo que se puso en contacto con personal de seguridad del supermercado que procedió a abrirlo con otra llave, notando que el casillero estaba vacío. También se procedió a a la apertura del resto de los casilleros, en los cuales tampoco estaban las pertenencias desaparecidas. Al pedir la joven ver las cámaras de seguridad del comercio, esto le fue negado por la firma, aduciendo luego que justo el día del hecho, las mismas no funcionaban. Ante esta situación, es que la damnificada terminó realizando la denuncia en la seccional 1º de policía.
Pero esto no terminó ahí, sino que días después de lo ocurrido la joven envió una Carta Documento al supermercado mediante su abogada, en la cual intima a la firma a que se haga cargo de lo sucedido y le pague 4380 pesos (que incluye el efectivo robado, el valor de la mochila y de la renovación de la documentación sustraída), más gastos y honorarios por las pérdidas materiales producidas y daños y perjuicios sufridos. La Carta Documento enviada por Melisa R fue contestada por el supermercado el pasado 31 de agosto, donde la empresa se desliga de cualquier responsabilidad, contestado que rechaza que la damnificada “tenga derecho a intimar el pago de la suma de 4380 pesos, como así también de los honorarios y gastos”. Negando incluso que la joven haya estado en el supermercado y haya guardado sus pertenencias en uno de los casilleros.
Ante esta situación, el próximo paso que le queda a Melisa R., será iniciar una demanda judicial, algo ya mucho más complejo y de lo cual posiblemente desista. Es por eso que por lo menos decidió hacer pública la situación, ya que sostiene que se trata de un acto de injusticia el hecho de que el supermercado no se haga cargo de lo ocurrido cuando el supuesto hecho delictivo se produjo adentro del comercio. Y según comento la joven, comprobó además que los casilleros con que cuenta el local se pueden abrir con cualquier llave, sin importar si es del casillero a la que dice pertenecer según la numeración.