Una vecina de Rafaela se convirtió en víctima de una millonaria maniobra de fraude tras registrarse consumos que superan los 30.000 dólares en su cuenta. La situación comenzó a visualizarse durante la noche, cuando la damnificada empezó a percibir alertas de movimientos desconocidos.
Según allegados a la víctima, las notificaciones continuaron acumulándose durante la madrugada. Inicialmente, la joven no logró dimensionar la magnitud del hecho, pero al revisar los detalles a la mañana siguiente confirmó la seguidilla de compras que no había autorizado.
El origen del fraude
Las primeras averiguaciones señalan que las operaciones se ejecutaron mediante una tarjeta de crédito física. El plástico se encontraba extraviado desde hacía aproximadamente dos semanas antes de que se advirtieran los cargos en el sistema.
Actualmente se investigan las circunstancias exactas en las que se llevaron a cabo cada una de las transacciones con el fin de procurar determinar las responsabilidades en el caso.