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Policiales

Requiem para un policía

“Cuantas muertes serán necesarias para darnos cuenta que ya han sido demasiadas” Bob Dylan – Compositor y músico estadounidense.

Betiana Coronel, a fines de los 90, se casó con MAURO MANSILLA, compraron un humilde departamento en los monoblocks del Barrio 7 de setiembre, en Rosario, donde su familia está afincada desde hace más de 30 años. Allí nació la pequeña hija de ambos, que ahora tiene 3 años. “Cada vez que mataban a un policía, yo pensaba que nunca me iba a pasar. Y ahora me pasó. Lamentablemente no sé como haré para seguir” dijo Betiana.- 

“Nunca pensé en este final. El siempre me decía cuando se iba a trabajar: Te saludo porque no sé si vuelvo” y yo le respondía “no me digas esas cosas porque me angustian” 

“El trabajaba entre ocho y doce horas por día y tenía muchos servicios adicionales", comentó la viuda. Su testimonio sirve para contextualizar la vida que llevan a diario los agentes que se dividen entre las horas que pasan en servicio y las que trabajan en servicios adicionales para sumar un salario que les permita rozar la dignidad. Desde junio pasado, entre las 12 y las 21, Mansilla cumplía adicionales en Empleados de Comercio. El martes 8 de marzo de 2016, a la tarde estaba haciendo un servicio de custodia adicional en la proveeduría de la Asociación de Empleados de Comercio, se desplazó 50 metros hasta Corrientes 377, donde funciona el Centro de Estudios Superiores (CES), para impedir un asalto. Pero el ladrón no le dio chances y a sangre fría le efectuó un disparo en la cabeza. Luego le robo el arma reglamentaria y se fue caminando del lugar. El agente, en tanto, fue socorrido y trasladado a un nosocomio, donde falleció. -

 

 Mauro Mansilla tenía 34 años y era policía desde 2009. Su gente lo reconocía por el apodo de "Coty". Era oriundo del barrio Latinoamérica, ubicado en Ovidio Lagos y Rueda, donde se ubica un emblemático complejo Fonavi, en la Chicago argentina.

 Mansilla murió siendo policía. "Cumpliendo con su juramento de cuidar a la sociedad y sus conciudadanos aún a riesgo de perder su propia vida", como recordó uno de sus camaradas. Pero antes de ingresar al Instituto de Seguridad Pública (Isep) se había recibido de periodista deportivo tras estudiar entre 2004 y 2007 en el Instituto de Periodismo TEA. Y su pasión, la que repartía como hincha de Rosario Central, era la Fórmula 1. En eso era un especialista. Escribía crónicas con opinión en el blog "Pasión por la fórmula 1" (http://www.mundoefeuno.blogspot.com.ar/). Su última nota se tituló: "Que no se llame F1; que se llame «campeonato mundial de híbridos» o algo así»" y la publicó el pasado 5 de marzo. "Todo lo que va en contra del deporte, se aprueba. Todo lo que tendría que ser a favor de la verdadera esencia de la competitividad, se abole. Se anula", reflexionó sobre los cambios que se avecinan en la F1 para esta temporada.

 En el barrio 7 de Septiembre su muerte cayó como un mazazo para los vecinos de la tira 26, "La verdad es que no lo podemos creer. Era un gran muchacho que se daba con todo el mundo. Muy educado. Muy buena gente. La verdad es que hablo con vos y se me pone la piel de gallina. Ellos hacen alrededor de dos años y medio que viven acá. Ella trabajaba en un hotel céntrico hasta que le detectaron cáncer de mamá, del que se estaba reponiendo. Los del hotel cuando pudieron, la despidieron", explicó una vecina, escoba en mano.

"Era un muchacho excelente. Yo lo conocí más a partir de que se vinieron a vivir a este lugar. Era muy educado y gentil. Siempre me decía: «Si a vos te pasa algo Martita, yo vengo y te salvo. Vos no te preocupes, porque yo te salvo»", recordó una de las comerciantes de la zona. En la casa de la familia de Betiana, ubicada a 50 metros de allí, en la tira 29, todo era lágrimas y dolor. "No queremos decir mucho porque no sabemos más que lo que salió en televisión", explicó una familiar de la mujer mientras en la tele Betiana pedía "justicia" desde el noticiero.

Comerciantes y vecinos de las inmediaciones del Sindicato Empleados de Comercio también valoraron a Mansilla como una "excelente persona". Compañeros del diario digital "www.conclusión.com.ar", que se produce en el edificio del gremio de Corrientes al 400, recordaron al policía asesinado como "un compañero más de trabajo". "Era una persona muy gentil. Siempre bien predispuesta. Cuando se necesitaba alguna descripción sobre un hecho policial que ayudara a contextualizar, siempre te daba una mano", comentó una de las periodistas del medio. "Sabía mucho de Fórmula 1. Le preguntábamos que iba a hacer si alguna vez le saltaba una chance para trabajar como periodista de Fórmula 1 y él respondía: «Yo largo todo»", comentó otro colega. 

Mauro Mansilla dio la voz de alto a un perverso y cobarde ladrón. Cumplió con el mandato legal. Recibió varios disparos, el más grave en la cabeza. Luchó por su vida en el Hospital y falleció, fue velado en una cochería de Córdoba al 3000 y sepultado en el cementerio Jardín de Ibarlucea con todos los honores correspondientes a un policía caído en cumplimiento del deber.-

Fueron estremecedoras las escenas de las exequias, lágrimas saladas suspendidas en los ojos de las formaciones policiales de homenaje y desgarrador toque de silencio de la banda sinfónica de la Policía.-

 

Ricardo Albertengo, presunto asesino del suboficial Mauro Mansilla, se entregó en la mañana del viernes 11, en la Unidad Penitenciaria nº 3. El supuesto homicida era conocido en el ambiente delictivo: en diciembre del 2009 el hombre asaltó una clínica ubicada en bulevar Oroño al 700 y tomó rehenes y ya poseía una condena por un homicidio.

El supuesto asesino, de 48 años, estuvo preso desde febrero de 1994 por un homicidio calificado por privación ilegítima de la libertad, abuso de arma y resistencia a la autoridad. En mayo de 1996 fue condenado a 20 años de prisión. En dicho momento tenía 28 años y más de seis causas en su prontuario. 

El hecho, con precisión, sucedió el 2 de abril de 1994. Intentó robar con un cómplice un negocio de 3 de Febrero al 900 y fue sorprendido por la presencia de efectivos policiales al momento del hecho, con quienes intercambió disparos. Huyó del lugar hasta llegar a un bar ubicado en 9 de Julio y Sarmiento, donde tomó a una moza de rehén; cuando uno de los presentes en el lugar un joven estudiante oriundo de Lehmann, de apellido DEBORTOLI quiso calmarlo, recibió un balazo en la aorta y falleció.

El ex jefe de la policía Mariano Savia recordó el hecho, ya que él actuó como negociador con Albertengo, quien tenía de rehén a la joven moza.

 “No volaba una mosca y cada vez que se encendía el motor de la heladera, este hombre me apuntaba con su revólver calibre 9 milímetros. ” relató Savia.

 “Me tomó una hora y media recorrer los siete metros que me separaban de Albertengo para reducirlo. Todavía no sé cómo no disparó su arma que estaba montada y lista para ser accionada”. 

“Cuando logré interceptarlo, me pedía por favor que no lo llevara a la comisaría porque le tenía terror a la policía. Por eso este hombre no podía estar libre. Ante otro eventual encontronazo con otro efectivo no iba a dudar en disparar y finalmente lo hizo”, mencionó Savia en diálogo con víaRosario, por entonces al frente de la fuerza en Rosario.-

 Que alguien con sentido común, sin apelar al código penal, me explique cómo una persona como Albertengo podía estar libre”, sostuvo.- 

Por último, Savia opinó: “Hay que terminar con el garantismo para los delincuentes e instalar el garantismo para los ciudadanos honestos. Lo que él hizo con Mansilla es terrible. Mauro nunca le iba a disparar, lo iba a llevar preso y él le disparó a mansalva. Lo mismo que hizo en el 94. Es una persona que no puede desarrollarse en sociedad, no puede estar en la calle y eso lo tiene que entender la Justicia”. 

Sumando el homicidio con toma de rehenes del 94 -que le valió cadena perpetua aunque una posterior condonación de pena determinó 19 años de prisión- más la balacera en una clínica de Oroño al 700 con nuevos rehenes de 2009 por el que le dieron otros 17 años, cualquier pudiera haber pensado que Albertengo estaría en reclusión. Las salidas transitorias gravitaron para que se fuera en julio de 2015 y nunca más volviera. Después de ocasionar la muerte del policía, el viernes 11 volvió al penal.

 La jueza de Ejecución Penal Luciana Prunotto aclaró que con Ricardo Albertengo, "se usó el régimen más restrictivo de todos" para otorgarle las salidas transitorias.

Según Prunotto, Albertengo "cumplía los requisitos legales en agosto de 2012" para obtener los beneficios carcelarios y sin embargo se rechazó su pedido, el cual fue revisado nuevamente en 2014, año en que comenzó a tener libertad transitoria cada 15 días y durante tres horas.

"La función del juez de Ejecución es evaluar conforme la ley nacional, los requisitos legales y evaluarlos. La ley habilitaba este egreso mucho antes de lo que fue acordado. Un juez debe manejarse dentro de los parámetros de la ley", manifestó la magistrada. Y añadió: "La reincidencia no es un impedimento para este tipo de régimen".

Desde mediados del año pasado, Albertengo estaba prófugo de la justicia luego de obtener una flexibilización en sus salidas. "Se le dieron más horas con un responsable a cargo. Desde julio del año pasado no regresó más".-

Hasta aquí la trágica crónica de un drama que se repite incesantemente y que parece querer socavar sensibilidades para que nos volvamos indiferentes y aceptemos lo inconcebible.

Este chacal que robó, tomo rehenes y asesinó hace 22 años, estaba en libertad y volvió para robar, tomar rehenes y asesinar a un policía.- ¿Cómo pudo ocurrir? ¿Por qué?...

El estudiante DEBORTOLI y el Sub-Oficial MANSILLA, estaban comprometidos con la sociedad, le eran útiles y tenían proyectos valederos. No los pudieron cumplir.-

Los rehenes de 1994, 2012 y 2016 llevarán por el resto de sus vidas el terror que vivieron con este delincuente.-

El ex. Policía y actual abogado MARIANO SAVIA no entiende la ceguera filosófica que impide la aplicación de la Ley.-

El pueblo está hambriento de JUSTICIA, ¿será interpretado?, o seguiremos permitiendo que en la concepción, elaboración y aplicación de leyes intervengan mascaritas zafaronianas ciegas del hambre legítimo de la gente de bien y habidas de garantizar lo inexplicable. 

Creo que quien sí interpretó el pensamiento del hombre común es el propio ALBERTENGO, ya que buscó protección en su lugar natural, la cárcel, por temor a reacciones de linchamiento.-

DEBORTOLI y MANSILLA, como corresponde tuvieron sus respectivos REQUIEM. Es de esperar reacción social para evitar el próximo y cada vez mas inminente REQUIEM: El de la JUSTICIA.-

“Una cosa no es justa por el hecho de ser Ley. Debe ser Ley porque es justa”- Montesquieu – 1689-1755.-

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