Todo surgió con el trascendental caso de la ciudad de Sunchales en el que 8 policías de la Comisaria 3 de dicha ciudad fueron acusados de torturas y encubrimiento.
Según Fiscalía el pasado 18 de octubre de 2019, aproximadamente entre las 5:10 y 6 hs de la mañana, cuando siete empleados policiales, con poder de hecho y actuando de común acuerdo en forma conjunta y mediante el reparto de tareas, impusieron tormentos físicos y sufrimientos psíquicos de gravedad suficiente a dos hermanos que se hallaban legítimamente privadas de su libertad en Comisaría Tercera de Sunchales, ubicada en calle Belgrano 386.
Expresaron que las víctimas de la tortura habían sido detenidos a las 4:30 hs de la misma fecha, en el lugar, fueron trasladados a la cocina comedor de la Comisaría en cuestión. Allí, fueron obligados a arrodillarse, uno de ellos fue maniatado con precintos y el otro esposado y luego los golpearon en distintas partes del cuerpo.
Desde fiscalía, aportaron que, a uno de los sujetos, le bajaron el pantalón y lo amenazaron con abusarlo sexualmente; hicieron mención de las distintas maneras en que ejercieron violencia hacia ellos, comentando que, además de propinar golpes de puño y patadas, golpearon a uno de ellos con un palo, hasta que cayó al piso y comenzó a toser. A esto se suma el constante insulto verbal, ejercido por distintos empleados policiales.
Indicaron que, en un momento, obligaron a uno de los sujetos a dirigirse a una pieza contigua a la cocina comedor, separada de un divisorio de madera, mientras el hermano permanecía donde los habían llevado inicialmente. En ese momento, le colocaron una bolsa de nylon en la cabeza al sujeto que se encontraba en la pieza contigua, hasta que lo dejaron sin aire y el mismo comenzó a patear, golpeando una de las paredes del lugar. Asimismo, le ajustaron los precintos, a punto tal que la víctima les manifestaba que no sentía los dedos. Así, el hermano que se encontraba en la cocina comedor, tras escuchar lo que los efectivos policiales hacían con su hermano, comenzó a pedirles que dejaran de hacerlo. En palabras de fiscalía, en estado de desesperación, el sujeto que se encontraba en la cocina comedor comenzó a forcejear con el personal policial, hasta que uno de los efectivos lo golpea fuertemente con el puño cerrado en la parte posterior de la cabeza, arrojándolo en dirección a un ventanal, al cual el sujeto atravesó sin poder atajarse por encontrarse esposado, provocando una herida grave en el cuello y también otras heridas en los brazos, poniendo en riesgo la vida del hombre.
La fiscalía señaló que, ante esta situación, los policías huyeron de la situación. “Aproximadamente 15 minutos después, el comisario imputado llegó al lugar. Tomó conocimiento de los tormentos infligidos a los dos detenidos, insultó a uno de ellos y con el fin de procurar la impunidad de los delitos cometidos e incumpliendo los deberes a su cargo, no comunicó debidamente a la autoridad competente lo sucedido” remarcaron las fiscales. “Además, ordenó al personal que limpiara el lugar y sacara los vidrios del ventanal roto. Sus subordinados realizaron lo indicado, razón por la cual, alteraron la escena del hecho e hicieron desaparecer los rastros del delito cometido”, concluyeron.
Luego de estos hechos continuó una seguidilla de detenciones de efectivos policiales. Una de ellas fue en la localidad de Eusebia donde el Policía de dicha localidad fue acusado de forma parte de una banda que comercializaba droga. Julio K. en un primer momento intentó resistir el allanamiento argumentando ser únicamente consumidor, pero finalmente accedió. Allí los gendarmes además de secuestrar elementos relacionados a la comercialización de estupefacientes, incautaron una camioneta Ford Eco Sport propiedad del policía. Por su parte, la mujer del uniformado quedó bajo arresto domiciliario.
Sumado a esto el día martes 28 de octubre un oficial perteneciente a la Unidad Regional V se encontraba en la ciudad de Santa Fe prestando servicios adicionales. En relación al hecho los fiscales de la causa expresaron que el hombre investigado tomó posición de disparo y apuntó al lugar en el que estaba Saucedo, quien se dirigía hacia el este por la vereda norte de calle Risso.
Asimismo, añadieron que el imputado estaba en el lugar brindando un servicio informal de custodia y argumentaron que su accionar fue con alevosía y abusando de sus funciones. También hicieron hincapié en que el joven fallecido estaba de espaldas al imputado y a unos 50 metros de distancia aproximadamente.
Por otra parte, subrayaron que antes de disparar, el hombre investigado no se identificó como personal policial ni tampoco dio la voz de alto’. En tal sentido, concluyeron que el oficial actuó sobre seguro, en forma arbitraria y violando los deberes propios de su función de miembro integrante de una fuerza de seguridad.
Por último, este viernes un efectivo del Comando Radioeléctrico de la localidad de Frontera fue imputado por haberle robado un arma de fuego 9 mm a un malviviente, producto de un procedimiento policial. Según la Fiscal el hombre se guardó dicho arma no haciéndolo constar en ningún acta ni informando a ninguno de sus superiores con la intensión de quedársela y asegurar su impunidad.
Con todos estos hechos, en un transcurso de tres semanas la Unidad Regional V., al menos hasta que duren las investigaciones cuenta con 11 policías menos al momento de prestar servicios, ya que todos se encuentran privados de su libertad.