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"Matar un humano es como matar un animal": Los estremecedores mensajes previos al tiroteo escolar en San Cristóbal que nadie supo ver

Tras el trágico tiroteo que dejó un saldo de un fallecido y ocho personas heridas en el establecimiento educativo, los peritajes tecnológicos y las declaraciones judiciales reconstruyeron las semanas previas del tirador de 15 años.
Agrandar imagen Gino tiene 15 años y desde el atentado escolar está bajo monitoreo estatal y en un lugar confidencial.
Gino tiene 15 años y desde el atentado escolar está bajo monitoreo estatal y en un lugar confidencial.

La investigación judicial en torno al inédito ataque perpetrado en la escuela Mariano Moreno de San Cristóbal determinó que el hecho no fue un episodio impulsivo, sino el resultado de una planificación sostenida en el tiempo. Los peritajes realizados sobre los dispositivos tecnológicos y la recopilación de testimonios permitieron a los investigadores reconstruir el comportamiento de Gino C., el adolescente de 15 años que ejecutó los disparos y que actualmente permanece bajo monitoreo del Estado en un sitio confidencial.

Los indicios sobre el nivel de violencia del agresor se manifestaron semanas antes del atentado en el propio ámbito escolar. De acuerdo con fuentes judiciales de la causa, el alumno de tercer año mantuvo una fuerte discusión con un compañero de curso en la cual afirmó de manera literal que matar a un ser humano era lo mismo que matar a un animal. En aquel momento, la frase fue tomada como un exabrupto propio de la disputa y nadie en la comunidad educativa imaginó que el menor ingresaría posteriormente con una escopeta al colegio.

El análisis de las comunicaciones telefónicas aportó los datos más contundentes sobre la preparación del golpe y el rol de los involucrados. El 2 de febrero, Gino C. inició una serie de intercambios con Nicolás C., el otro menor de edad que se encuentra detenido e imputado en la causa por haber alentado la comisión del delito. En esa fecha, el tirador le envió una fotografía donde posaba con una remera idéntica a la utilizada por Erick Harris, uno de los autores de la masacre de la escuela de Columbine en Estados Unidos durante el año 1999.

La investigación detectó que veinte días después de ese primer mensaje, el tirador volvió a contactar a su compañero para lanzarle una advertencia explícita. Le ordenó que no asistiera al establecimiento educativo debido a que ya tenía en su poder el arma de fuego con la que iba a perpetrar el ataque escolar. La última comunicación registrada se dio el 27 de marzo, apenas tres días antes de la balacera en la escuela Mariano Moreno, donde Gino C. ratificó ante el imputado su decisión irreversible de cometer el atentado.

El lunes de la agresión, el adolescente se presentó en el colegio con una escopeta que pertenecía a su abuelo. Tras extraer el arma de fuego, abrió fuego en el interior del edificio y provocó la muerte de Ian Cabrera, un niño de 13 años que recién cursaba el primer año de la secundaria, además de causar heridas a otros ocho estudiantes.

Por su parte, la defensa legal de Nicolás C. se encuentra abocada a revertir la imputación que lo señala como instigador o facilitador del ataque. La estrategia del abogado defensor se basa en que su cliente asistió al colegio ese mismo lunes acompañado por su hermana menor y que quedó atrapado en la línea de fuego. Los representantes legales argumentaron que la conducta del menor fue de auxilio hacia sus compañeros y que su presencia expuesta contradice la hipótesis de que conocía la inminencia de los disparos.

 

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