El consumo de colágeno para aliviar dolores articulares y combatir la artrosis se volvió cada vez más frecuente. Cápsulas, polvos, gelatinas y hasta caldo de huesos aparecen como alternativas que prometen mejorar las articulaciones. Sin embargo, el traumatólogo Adrián Falco aclaró qué efectos reales tiene este suplemento y cuáles son sus límites.
“El colágeno sí puede ayudar en algunos casos, pero hay que entender que no regenera el cartílago”, explicó el especialista. Según detalló, el colágeno es una proteína que produce naturalmente el cuerpo y que forma parte de los cartílagos, ligamentos, tendones y también de la piel. Con el paso de los años, especialmente después de los 40, esa producción disminuye y comienzan a aparecer los signos de desgaste articular.
Falco remarcó que los estudios científicos muestran beneficios en pacientes con artrosis leve o moderada, principalmente en rodillas. “Lo que mejora es la función de la articulación y disminuye un poco el dolor, pero la artrosis sigue estando”, señaló.
Los distintos tipos de colágeno
El traumatólogo explicó que existen dos grandes grupos:
Colágeno sintético, como el hidrolisado o el tipo 2 no desnaturalizado, que suelen venderse en farmacias en cápsulas o polvo. Colágeno natural, presente en preparaciones como el caldo de huesos o la gelatina sin sabor.
La principal diferencia está en la absorción. “El colágeno que compramos en farmacia tiene una biodisponibilidad mucho mayor. En cambio, el natural no se absorbe completamente y por eso habría que consumir más cantidad”, indicó.
Aun así, Falco aseguró que suele preferir las alternativas naturales porque generan menos riesgos y tienen menos agregados químicos.
Cuándo puede ser útil y cuándo no
El especialista insistió en que el colágeno no hace “magia” y que debe ser parte de un tratamiento integral acompañado por actividad física, fortalecimiento muscular y hábitos saludables.
Además, aclaró que no todos los pacientes obtienen beneficios. “En artrosis avanzadas, cuando el desgaste ya es severo y el paciente está más cerca de necesitar una prótesis, no tiene sentido consumirlo”, afirmó.
En esos casos, explicó, el cuerpo puede verse sobrecargado innecesariamente, especialmente el hígado, los riñones y el intestino.
Precauciones y controles médicos
Aunque el colágeno suele ser seguro, Falco recomendó evitar la automedicación. “Es de venta libre y mucha gente lo consume sin consultar. Siempre hay que hablarlo con el médico”, advirtió.
También señaló que muchos suplementos incluyen vitamina C, endulzantes, colorantes, ácido hialurónico y otros componentes que pueden generar una carga extra para el organismo si se consumen durante largos períodos.
Según explicó, los suplementos deberían utilizarse entre dos y tres meses y luego suspenderse para evaluar si realmente generan un beneficio. “Si al dejarlo vuelve el dolor, probablemente estaba ayudando. Si no cambia nada, no hace falta seguir tomándolo”, concluyó.