La osteoporosis es una enfermedad silenciosa que afecta principalmente a adultos mayores y mujeres después de la menopausia. Así lo explicó la doctora en Ciencias de la Salud, Virginia Borga, quien advirtió sobre la importancia de la prevención y los controles médicos para evitar fracturas y complicaciones futuras.
Según detalló, la enfermedad comienza generalmente como una osteopenia, una pérdida progresiva de densidad ósea que vuelve al hueso más frágil y poroso. “El hueso deja de estar firme y empieza a parecerse a una esponja”, explicó. En ese sentido, señaló que muchas fracturas en adultos mayores ocurren justamente por la debilidad ósea previa y no solamente por una caída.
Borga remarcó que uno de los principales factores preventivos es el consumo adecuado de calcio. “Necesitamos más de 1.200 miligramos diarios y eso puede incorporarse con leche, yogur y queso”, indicó. También recomendó sumar pescados como sardinas y caballa, que contienen calcio en sus pequeños huesos.
Además, hizo hincapié en la importancia de la vitamina D para fijar el calcio en los huesos. “Podemos consumir mucho calcio, pero si tenemos baja vitamina D no lo vamos a absorber correctamente”, explicó. Por eso, recomendó exponerse al sol de manera moderada y mantener hábitos activos.
La especialista sostuvo que el sedentarismo se convirtió en uno de los grandes problemas posteriores a la pandemia, especialmente por el crecimiento del home office y las rutinas más estáticas. “El hueso que se mueve es el hueso que no va a tener osteoporosis”, afirmó, al destacar la necesidad de hacer ejercicio físico y entrenamiento de fuerza.
En cuanto al diagnóstico, recomendó que todas las mujeres mayores de 40 años se realicen una densitometría ósea, un estudio sencillo que permite evaluar el estado de los huesos y detectar de manera temprana posibles pérdidas de densidad ósea.