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Salud

Rodilla: cuáles son las cirugías más frecuentes y cómo es la recuperación

Artroscopías, osteotomías y prótesis conforman las intervenciones más habituales para tratar lesiones y el desgaste de rodilla. Los especialistas destacan avances que permiten recuperaciones más rápidas y menos tiempo de internación.

Las patologías de rodilla se encuentran entre las consultas más frecuentes en traumatología y, según los especialistas, existen tres procedimientos quirúrgicos que concentran gran parte de los tratamientos: las artroscopías, las osteotomías y las prótesis de rodilla.

Las artroscopías son actualmente una de las técnicas más utilizadas debido a su carácter mínimamente invasivo. A través de pequeñas incisiones se introduce una cámara que permite explorar el interior de la articulación, diagnosticar lesiones y tratarlas durante el mismo procedimiento. Esta técnica se emplea habitualmente para reparar meniscos, reconstruir ligamentos cruzados y resolver distintos problemas del cartílago.

Entre sus principales ventajas se destacan una menor agresión quirúrgica, menos sangrado, menor riesgo de infección y una recuperación más rápida. Gracias a ello, los pacientes suelen retomar la movilidad en plazos más cortos y con estadías hospitalarias reducidas.

Otro procedimiento frecuente es la osteotomía, indicada especialmente en pacientes menores de 60 años que presentan alteraciones en el eje de carga de la rodilla y comienzan a desarrollar artrosis. La intervención busca corregir la alineación de la articulación para redistribuir el peso corporal y disminuir el desgaste de la zona afectada. De esta manera, se alivian los síntomas y se puede retrasar la progresión del deterioro articular.

Cuando el desgaste es avanzado y las alternativas conservadoras ya no ofrecen resultados, la colocación de una prótesis de rodilla aparece como la última instancia terapéutica. Esta cirugía reemplaza las superficies dañadas de la articulación y permite recuperar la movilidad y reducir significativamente el dolor.

Los avances médicos también modificaron los tiempos de recuperación. Actualmente, muchos pacientes permanecen internados apenas una noche e incluso, en determinados casos, pueden regresar a sus hogares el mismo día de la intervención. La rehabilitación temprana, guiada por kinesiólogos, se considera una pieza clave para recuperar la movilidad y volver progresivamente a las actividades cotidianas.

En el caso de las prótesis, los especialistas recomiendan retomar actividades físicas de bajo impacto, como caminatas, bicicleta o tenis recreativo, mientras que deportes de contacto o alta exigencia física no suelen estar aconsejados.

Además, la durabilidad de los implantes ha mejorado notablemente en las últimas décadas. Los registros internacionales muestran que una amplia mayoría de las prótesis continúa funcionando correctamente incluso después de 20 años de colocadas, lo que permite a los pacientes recuperar calidad de vida y mantener una actividad normal durante largos períodos.

rodilla operación de rodilla

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