En el marco de la segunda temporada del ciclo de entrevistas "El Lienzo", emitido por el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región (CCIRR), se presentó una profunda conversación con Rubén González, presidente y CEO de Aguas y Procesos. Con 81 años recién cumplidos, el empresario electromecánico y técnico químico repasó su trayectoria, el valor de la educación pública y los desafíos de liderar una empresa familiar que hoy emplea a cerca de 150 personas y brinda soluciones hídricas en toda Sudamérica.
Un origen marcado por la escasez y la observación
Nacido en Añatuya, Santiago del Estero, hijo de inmigrantes españoles que trabajaban en el ferrocarril, González recordó haber pasado sus primeros años viviendo en un vagón de tren. "Allí el agua era el gran problema", rememoró, explicando cómo esa temprana vivencia despertó su interés por la gestión y el tratamiento de los recursos hídricos.
Años más tarde, la familia se trasladó a Santa Fe para que pudiera estudiar en la Escuela Industrial de la Universidad Nacional del Litoral. Posteriormente, continuó su formación en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Rafaela, formando parte de las primeras camadas de graduados que viajaban diariamente por la ruta 34 desde Sunchales para poder cursar en horario nocturno.
El nacimiento de Aguas y Procesos
A mediados de la década de 1970, González ingresó a trabajar en Sancor Cooperativas Unidas. Al detectar problemas recurrentes de incrustaciones y mantenimiento en las calderas debido a la calidad del agua, le propuso una solución al gerente general de la empresa. Tras recibir el visto bueno institucional para implementarla, capitalizó esa experiencia y tomó la decisión de independizarse en 1980.
"Mi gran capital era el conocimiento", destacó González. Para iniciar el emprendimiento, vendió el auto familiar y comenzó a fabricar los primeros productos químicos en un tinglado que le prestó su suegro en Sunchales. Los primeros dos años de la firma estuvieron respaldados por un contrato exclusivo con Sancor, expandiéndose luego hacia otros establecimientos de la región como Frigorífico Rafaela, Molino Marconetti y firmas misioneras.
El legado familiar y el regreso a las raíces
Hoy en día, Aguas y Procesos cuenta con unidades de negocio en Chile y Uruguay, y se ha consolidado bajo una estructura familiar donde participan activamente sus hijos y su yerno. La dirección de la empresa combina perfiles de ingeniería, leyes y finanzas, manteniendo la casa central en Sunchales.
Uno de los mayores orgullos recientes del empresario es haber completado el círculo de su historia personal con la apertura de una planta industrial en el Parque Industrial de la Banda, Santiago del Estero, generando más de 50 puestos de trabajo en su provincia natal. "Un hombre está realizado si escribe un libro, planta un árbol y tiene una familia. Yo cambié el libro por hacer una empresa que hoy le da sustento a decenas de familias santiagueñas", reflexionó.
Finalmente, González dejó un mensaje directo para las nuevas generaciones de emprendedores, enfatizando que la formación permanente y el esfuerzo son las únicas vías para alcanzar los objetivos: "A través del estudio y de no quedarse quieto, se llega a agarrar la zanahoria".